Su hija mayor, Agustina, entró a cuarto medio y le pidió que le comprara calcetines para el colegio
De repente me vi sin lentes, llorando. Yo creo que todas las mamás sentimos lo mismo. Como que ayer la fui a dejar al jardín, relató la madre.
«Me veo tan ridícula», expresó Daniela Aránguiz a través de un video en sus historias de Instagram, recalcando que le dio «tanta pena» darse cuenta de que estaba comprando por última vez el uniforme de su hija, Agustina Valdivia (17), quien entró a cuarto medio. La panelista de espectáculos lloró en pleno supermercado luego de que su retoña mayor le pidiera unos calcetines que le faltaban para iniciar su año escolar. «No me di cuenta que el tiempo pasó tan rápido. Yo creo que todas las mamás sentimos lo mismo. Como que ayer la fui a dejar al jardín y hoy día ya estaba en el último año del colegio», explicó Daniela, recalcando que su emoción llamó la atención en el establecimiento comercial.
«De repente me vi sin lentes, llorando al medio del pasillo de los calcetines y la gente obviamente que me miraba como preocupados, sobre todo la gente que trabaja ahí, porque no podía parar de llorar. Me secaba las lágrimas, miraba para un lado, para el otro, me agachaba como para disimular, porque dije van a pensar que me está pasando algo malo. Se acercó una señora y me puso la mano en la espalda y me dijo ¿Estás bien? Y yo le dije que sí, es que mi hija acaba el colegio este año», agregó.
Agustina Valdivia tiene claro su futuro y qué estudiar en la universidad, pero su madre prefiere no mencionar la carrera, «porque no quiero que tenga ningún tipo de presión».
«Ella está clarísima para dónde quiere ir. Yo creo que es súper difícil, no estoy diciendo que no es capaz, porque siempre le he dicho que es capaz de todo, pero no quiero que ella tenga la presión, quiero que disfrute este año. Quiero que disfrute el último año de colegio, que lo pase bien, ya tiene mucho estrés porque empieza el preuniversitario también, pero que sea feliz en lo que quiera ser».
A Agustina nunca le ha gustado la exposición pública
«No, no le gusta. Hasta por esto se puede quizás molestar un poco conmigo. No como el otro (Jorge, de 15 años), al él le encanta, le gusta, pero a la Agustina, no. Es una niña que tiene muy buenas notas, muy aplicada, un coraje terrible, porque ha tenido muchas cosas que vivir con su edad, tener dos papás súper públicos es súper difícil, y me ha respondido muy bien. Como que me sentí emocionada».
¿Cómo es su hijo Jorge?
«Es el típico fachero popular. Lo quieren todos en el colegio. Desordenado, anda siempre con amigos, la bulla de mi casa. Está en la full adolescencia, pero a mí me gusta esa edad del pavo. De repente estoy hablando algo con él y se queda pegado, pero me gusta. Es muy amistoso, mi casa siempre pasa llena gracias a él. El otro día llegó con 12 niños».
¿Cómo es su relación con ellos?
«He sido una mamá muy presente, me hubiera gustado que la etapa de más chiquititos hubiese pasado más lenta, pero el tiempo no lo podemos controlar y también soy feliz con la adolescencia, me encanta, disfruto cada momento. Soy muy amiga de los amigos de mis hijos, siempre pongo los puntos de que yo soy la mamá, pero me encanta que tengan la confianza para contarme sus cosas, sus problemas, porque en mi casa es la de las juntas, donde nadie les dice que no, donde siempre van a tener un plato de comida los amigos de mis hijos».
¿Los regalonea harto igual?
«Fui una mamá súper joven, tenía 23 años y dos hijos. Era una mamá con mucha energía, jugaba mucho con ellos, que no sé si todas las mamás tienen la posibilidad de hacerlo. Aprendí a cocinar para regalonear a mis hijos. Ellos nunca han comido comida del colegio, Toda la vida han llevado almuerzo de la casa. Nunca comieron un colado del supermercado».


