En Calle 7 optaron por privilegiar a Jean-Phillipe Cretton como animador solitario
Cuando uno tiene hijos (de uno y cuatro años) es complicado quedar sin pega. No salí muy contento, admite.
S entado en su casa-estudio de grabación, Rigeo dice que «Calle 7» ya no es lo mismo sin él y otros emblemas que le dieron mística al programa. «Hay una fuga de rostros importantes, como Chapu y Maite Orsini (se fueron al área dramática de TVN), Laura Prieto (se fue a «Yingo»), Pancho Rodríguez y Alain Soulat (se fueron a un programa paraguayo) y Martín Cárcamo (al 13) y Calle 7 ya no es un programa familiar», asegura.
Cuenta que el viernes 25 de febrero le avisaron que ya no seguiría en el espacio juvenil y que no se presentara el lunes 28. No se pudo ni despedir de la teleaudiencia, igual que Martín Cárcamo. «Fue bastante sorpresivo, porque yo estaba negociando un contrato por dos años y cuando uno tiene hijos (de un año y cuatro) es complicado quedar sin pega. No salí muy contento», confiesa.
Tras un año y medio en las pantallas de TVN, luego de oficiar como productor musical en «Yingo», afirma que «me quedé con una sensación triste». Ahora planea animar un programa en Bolivia. «Estoy bien, no crean que estoy en la casa tirándoles migas a las palomas», advierte.
-¿Qué explicación te dio la producción de «Calle 7» al sacarte de pantalla?
-Yo soy amigo de Jean-Phillipe (Cretton), pero la explicación que me dieron a mí fue que me sacaban para potenciarlo a él (Rigeo era su coanimador). Para mí fue una mala decisión, porque yo conocía el ritmo del programa y juntos lo hacíamos bien.
-¿Y por qué tanta predilección por Jean-Phillipe?
-Porque es diferente a mí, yo estoy todo tatuado y estoy un poco pasado de peso (está en 100 kilos). Cuando estás bien físicamente las oportunidades se te dan mucho más.
-¿Jean-Phillipe pidió que te cortaran el protagonismo?
-No lo creo. Me gustaría que no fuera así.
-¿Y qué vas a hacer ahora?
-Yo soy un gallo súper lúdico, hago notas buenas, móviles, puedo hacer de todo. Pero tampoco estoy pidiendo una oportunidad en lo que sea. Uno tiene que esperar una buena oportunidad y si no llega es porque uno no se la merece o no llegó nomás.


