Este viernes comenzó el juicio oral por homicidio simple
El dueño de casa disparó entre cuatro a cinco veces a hombre que entró a robar la madrugada del Año Nuevo 2022.
«¿Y si hubiera actuado distinto? ¿Si no me hubiera defendido? ¿Si hubiera esperado?». Esas son algunas de las conjeturas que pasan por la cabeza del ingeniero Mario Soto, de 55 años, cada vez que repasa la fatídica madrugada del 1 de enero de 2022, cuando se encontró de frente con un ladrón al interior de su casa en Villa Alemana.
Hoy este hombre enfrenta un juicio oral en su contra y arriesga 15 años de cárcel. El Ministerio Público lo acusa del homicidio simple de Benjamín Pizarro (25), el sujeto que escaló una muralla y entró a la vivienda para robar.
Soto relata que esa noche él y su familia cenaron, se dieron el abrazo de Año Nuevo, brindaron y a la 1.00 ya estaban acostados. Él, su señora y su suegro estaban en la casa principal. Su hija había salido a ver a una vecina y sus dos nietas de 10 y 14 años estaban durmiendo en la casa contigua. Pero a las 4 de la mañana su señora lo despierta asustada y sobresaltada, porque había una persona en el patio. Sus nietas le acababan de avisar por teléfono que habían escuchado ruido en el patio y que tras asomarse a mirar por la ventana habían visto a un hombre intentando entrar a la casa.
«Me levanté super rápido, voy al clóset, abro la caja de seguridad, saco la pistola (debidamente inscrita), salgo en pijama y sin lentes. Abro la puerta de la cocina y me topo de frente con esta persona, un tipo grande, que traía algo negro en la mano. Él hace un intento de agredirme con la mano derecha, yo me echo para atrás y al retroceder casi me caigo. En ese momento no sé si percuté un disparo?después él sale corriendo hacia la parte de atrás de la casa, que en ese tiempo estaba oscuro. En eso escucho gritos desde afuera y disparo hacia allá, lo salgo persiguiendo.
Todo fue muy rápido. Después supimos que afuera había un auto con dos cómplices esperándolo».
En la acusación, la fiscalía dice que mientras el ladrón intentaba huir Soto le disparó a lo menos en 5 oportunidades. Pizarro cayó en el antejardín y falleció por traumatismo toráxico abdominal por proyectiles balísticos. El hecho quedó registrado en las cámaras de seguridad de la casa. Ahí se pudo ver que era la segunda vez que el ladrón ingresaba a la casa esa noche y que lo que llevaba en la mano era una botella de vino y un iPad, que había robado del quincho.
«Yo sé que disparé, pero si me pregunta cuantas veces, hasta el día de hoy no lo recuerdo. Uno tiene que vivir algo así para saber cómo va a actuar, uno se nubla. Estaba en peligro mi familia, mis nietas. En ese momento no pensé nada, simplemente fue una reacción. Pero nuestra vida, la enfermedad de mi señora, una fibromialgia refractaria severa, se agravó mucho, está jubilada por incapacidad. Mis nietas estuvieron mucho tiempo atemorizadas. Estuve un año con arresto domiciliario total sin poder trabajar, sin poder comprarle los medicamentos a mi señora. Todo esto por defender a mi familia. Los vecinos no pueden creer que pasé de víctima a victimario…Y si no hubiese sido una botella lo que llevaba en la mano, porque yo no sabía con lo que andaba…Quizás las personas con entrenamiento pensarían bien qué hacer, pero yo soy un ser humano como cualquiera».
Hecho atípico
Durante el primer día del juicio el fiscal Sergio Morales reconoció que se trataba de un caso de homicidio atípico que genera incomodidad en el Ministerio Público, que se trata de un hecho lamentable tanto para la familia del fallecido como para el imputado.
«Todos o la mayoría hemos sufrido el robo de nuestras casas y especies y claramente el enojo principal de las víctimas en contra de los imputados que agreden o sustraen especies de nuestra propiedad (?) Pero en este caso entendemos que la reacción del dueño de casa, que es una reacción normal de defensa, se trastoca en una acción obviamente homicida (?) Entendemos que no es legítima defensa por cuanto había otras posibilidades para don Mario y para su familia de resguardar sus bienes. Mas aun cuando la persona que ingresa al domicilio solamente llevaba una especie en sus manos. Y por último, no era necesario enfrentar a esta persona y darle 5 disparos por la espalda».
El defensor Cristian Canifrou rebate y asegura que acá se dan todos los supuestos que la legislación chilena exige para que se dé la legítima defensa, no la tradicional sino que la legítima defensa privilegiada, que se da en el escenario de oponerse a la agresión ilegítima de alguien que ingresa por escalamiento, es decir, saltando una reja o pared o quebrando un portón, a altas horas de la noche, para efectuar un robo a un domicilio habitado. «Cualquier que sea el daño que se le provoque a ese ofensor, estará amparado por la legítima defensa. El privilegio es que no nos exige una proporcionalidad en la forma de defendernos, ni una falta de provocación anterior», dice.


