Video captó el instante cuando las mujeres debieron abandonar su auto, que terminó calcinado
Trabajadores que circulaban por la misma carretera, en sentido contrario, las subieron a su vehículo. Estaban en shock, especialmente la madre, cuentauno.
Un estremecedor video circula en redes sociales: una madre y su hija escapan desesperadas entre el humo y las llamas de un incendio forestal, en medio de una carretera. «Nos vamos a morir aquí», se escucha que grita la madre. Justo en ese momento y lugar, Diego Sánchez y un colega iban en auto por la misma carretera, pero en sentido contrario.
«Mi compañero las vio primero, se acercaron pidieron ayuda. Les abrí la puerta y se subieron rápidamente», relata Diego, quien junto a su compañero logró rescatarlas de una situación que pudo ser fatal.
En las imágenes del video, grabado por la hija, se observa cómo el fuego, avivado por el viento, se acerca peligrosamente a la carretera. La madre y su hija, atrapadas en el taco, deciden abandonar su vehículo al no ver una esperanza de salida. Literalmente, corrieron por sus vidas. La angustia se hace evidente en sus voces mientras piden ayuda y buscan una salida entre el denso humo negro. Otros automovilistas también se vieron forzados a dejar sus vehículos para escapar.
El rescate
El siniestro se desató la tarde del pasado jueves en la Ruta 5 Sur, a la altura de la ciudad Victoria, en la Región de La Araucanía. En cuestión de minutos el fuego consumió más de 40 hectáreas y obligó a suspender totalmente el tránsito en la carretera. El origen del incendio, según información preliminar, habría sido una quema de residuos agrícolas que se salió de control.
Diego Sánchez cuenta que trabaja en una tienda que cuenta con varias sucursales; mientras se devolvía a Temuco tras recorrer varios locales junto a su colega, se encontraron atrapados en un taco y pronto notó que algo iba mal. «Vimos el humo a lo lejos. Pensamos que era normal porque en la zona se ve eso, pero no pensábamos que el fuego alcanzaría la carretera. De repente comenzó a avanzar muy rápido», recuerda. Ante la emergencia, él y su colega decidieron actuar.
«Al principio intentamos coordinar con los choferes y camiones para abrir una barrera vial y poder salir de la carretera», comenta, pero la situación se volvió crítica al punto que el fuego ya estaba encima y no se veía nada por el humo negro.
En un momento se bajaron del vehículo, pero al ver que se acercaban las llamas, subieron de nuevo. En ese intertanto, vieron a la madre con su hija.
«Yo soy el de polera naranja del video. Nos pidieron ayuda y no dudamos en subirlas al auto. Unos segundos después otras dos personas también pidieron ayuda y las subimos a la parte trasera», relata.
Lo perdimos todo
Mientras escapaban de las llamas, la madre sollozaba por lo sucedido. «Lo perdimos todo», contaba con pena. Según cuenta Sánchez, a unos 100 metros de distancia se detuvieron para evaluar la situación. «Las personas a las que ayudamos estaban en shock, especialmente la madre. Su desesperación por proteger a su hija era indescriptible».
Finalmente lograron llegar a una zona segura. A las dos personas que iban en la parte trasera las dejaron en el terminal de buses de Collipulli, mientras que a la madre y la hija las llevaron hasta la comisaría. «Habían perdido todo: su auto, sus pertenencias. En la comisaría pudieron contactar a sus familiares», dice Sánchez.
A pesar de la magnitud del incendio, los equipos de emergencia tardaron en llegar. «Cuando estuvimos atrapados no había nadie. Nos organizamos entre los mismos conductores para tratar de abrir camino», lamenta Diego. Según recuerda, al menos tres vehículos fueron alcanzados por las llamas y terminaron completamente calcinados.
«Nunca había vivido algo así», dice Diego. «En el momento actué por instinto, adrenalina, pero después vino el impacto emocional. Es fuerte saber que, de no haber reaccionado a tiempo, la historia podría haber sido otra».
La jornada sumó otra tragedia. Un brigadista, Gabriel Toro, falleció en el Hospital de Victoria tras sufrir un accidente mientras combatía el fuego en Ercilla.


