La felicidad de Esteban Pavez por la victoria de Colo Colo ante Everton por 2-0 le duró muy poco. El equipo albo volvió a los triunfos tras dos derrotas seguidas, pero el volante tuvo una jornada compleja, dentro y fuera de la cancha. En el césped del Monumental, a los 15 minutos, estuvo cerca de abrir la cuenta: su remate, en inmejorable posición dentro del área ruletera, rebotó en Diego Oyarzún y luego salió al córner por desvío del arquero Ignacio González.
Minutos más tarde se ganó una tarjeta amarilla por una dura entrada que terminó con el capitán del Cacique reclamando airadamente al árbitro Manuel Vergara. «Se tiró, no lo toco», se tomaba la cabeza Pavez y le repetía al juez, sin que este revirtiera su decisión. Su amonestación llegó instantes después de que todo el banco albo reclamara una mano de Alan Medina que, de hecho, fue aclarada por el VAR. Vergara cobró penal y Lucas Cepeda anotó para Colo Colo cuando terminaba el primer tiempo.
«Tiene que borrarle la amarilla, porque fue después de la jugada de la mano», esgrimían a orillas del campo desde el banco popular. Pero no. Pavez siguió pintado de amarillo. Y en la segunda parte, el partido se encargó de decirle que no era su noche. A los 49 minutos saltó a buscar al borde del área chica un lateral enviado por Claudio Aquino. El arquero Ignacio González puñeteó la pelota, la que fue impactada por Javier Correa anotando el segundo. Pavez se sumaba a los festejos, mientras el portero salía furioso a reclamar una falta. El VAR llamó nuevamente. «Falta de Pavez al arquero con el brazo izquierdo», sentenció el grupo arbitral y el gol fue anulado.
La pesadilla del mediocampista continuó a los 80 minutos, cuando debió ser reemplazado por el juvenil Francisco Marchant. ¿La razón? Molestias musculares que terminaron con el seleccionado chileno tirado en el piso, a la espera del cuerpo médico. Luego salió por sus propios medios, preocupando a Jorge Almirón y también al seleccionador Ricardo Gareca. Faltan diez días para la próxima fecha doble de las eliminatorias.
La noche negra de Pavez no acabó ahí. Ya fuera de la cancha se enteró de que su camioneta de alta gama, marca Porsche, había sido robada en calle Consistorial, en la comuna de Peñalolén. «Mi camioneta fue robada. Cualquier cosa avisar a este número», escribía en su cuenta de Instagram apenas salía del Monumental.
Según información policial, el ilícito se registró cuando conducía la esposa del futbolista, quien iba junto a sus hijas. El robo del vehículo terminó con la señora del jugador con una muñeca lastimada y con Pavez en la comisaría para informarse de los hechos. En el intertanto, los delincuentes habrían «ofrecido» devolver el automóvil a cambio del pago de dos millones de pesos, según se supo al cierre de esta edición. El susto que vivió su familia en el atraco se sumó a la noche magra del capitán de Colo Colo.