Médicos del Hospital Naval de Viña del Mar le extirparon un quiste
Martina Maturana, quien dio la alarma en la Isla Robinson Crusoe el 27 de febrero del año pasado, sería dada de alta entre hoy y mañana.
A Martina Maturana, la niña que se hizo famosa por tocar el gong en la Isla Robinson Crusoe, la noche del maremoto del año pasado, la operaron hace un par de días y, a pesar de todas las complicaciones médicas, está de buen ánimo.El lunes, un rebelde quiste ovárico que le encontraron en octubre del año pasado la llevó de urgencia al quirófano.
Afortunadamente estaba en Viña del Mar, junto con su familia, cuando empezaron las molestias. «Íbamos a ir a un matrimonio. Yo le dije que nos juntáramos en el centro, para que viéramos el vestido que iba a usar. Después me dice mamá, no puedo más con esto y tuvimos que cambiar los planes», explica la mamá de Martina, Millene Gálvez.
«Me empezó a doler mucho. Estaba en la cocina, sirviéndome leche, y me empezaron los dolores. Estaba sola y por el dolor me tiré al suelo. Era un dolor insoportable», recordó Martina.
Fue así como llegó al Hospital Naval. Después de los exámenes de rigor, los médicos advirtieron que algo andaba mal. El quiste había crecido y tenían que operarla de urgencia. La intervención tardó 45 minutos y afortunadamente culminó con éxito.
«Martina tenía casi 250 centímetros cúbicos de sangre en uno de los ovarios cuando le extrajeron el quiste. Algo así como el equivalente una tasa de té. Afortunadamente pudieron salvarlo», dice Millene. «Menos mal que estábamos acá en Viña cuando empezó esto. Si no, tendríamos que haberla evacuado de la isla o esperar allá», dice.
Ahora Martina ya está a pocas horas de ser dada de alta y entre hoy y mañana. «Ahora me duele un poco la herida cuando me muevo. Me canso un poco cuando me pongo a conversar», explica acostada en su cama, siempre con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Te asustaste mucho con la operación?
– No, para nada. De verdad, lo único que quería era que me sacaran luego el quiste, porque ya no aguantaba más. Igual fue como cuática mi experiencia. No me imaginé que llegarían a operarme por esto.
Molestas bromasMartina no quiere volver a la isla, porque dice que la molestan. Y todo por haber tocado el gong. «Empezaron a burlarse, pero al comienzo no me lo tomé como algo grave», cuenta la muchacha. Sin embargo, ahora las bromas subieron de tono y ha recibido amenazas por Facebook y mensajes de texto.
«Ahora me duele un poco la herida cuando me muevo»
Martina


