Lo planeó junto a su ex marido Francisco Zamorano
En el panteón ubicado en el Cementerio General, descansan los restos de Zamorano y Héctor Arévalo.
En el patio 23 del Cementerio General un imponente mausoleo destaca en la calle Hermanas con San Juan. La cuidada y clásica construcción anuncia con grandes letras que ahí descansa la Familia Pérez López.
Lo que no dice la fachada es que fue diseñada por María del Pilar Pérez y su marido Francisco Zamorano. Una cruel coincidencia, cuando ahora la llamada Quintrala deberá pasar el resto de su vida en la cárcel, tras ser condenada como la mujer que pagó para que Zamorano fuera asesinado.
De hecho, el cuerpo de Zamorano descansa en el mismo mausoleo junto al de Héctor Arévalo, el hombre de quien era pareja y el que según el Tercer Tribunal Oral también fue asesinado por orden de Pérez con un tiro en la cabeza. Llevar sus cuerpos hasta ahí fue decisión de los familiares de los difuntos, tras el brutal y sorpresivo crimen del 27 de abril del 2008. A ese funeral no asistió Pilar Pérez, pero una amiga reveló en el juicio que semanas más tarde juntas fueron a dejar flores a la tumba de los dos asesinados.
El mausoleo tiene una reja en la que hay un grabado, con un Cristo. En su interior un vitral refleja una cruz azul sobre la imagen de la virgen. Dos maceteros tienen mesuradas flores. Allí también descansa José Pérez, el padre de La Quintrala, quien había dejado a Pilar la mayor parte de su herencia. Dinero que después desataría una larga lucha familiar.
Entre las lápidas llama la atención la de María Castaño. En ella se pueden ver escritos los diminutivos de todos los integrantes de la familia Pérez López. Ahí Pilar aparece como «Pochy».
Rocío, la hija de Pilar Pérez, advierte que los cuerpos de su padre y de Héctor Arévalo no seguirán en el mausoleo por mucho tiempo. «Estamos esperando que se cumplan los cinco años para cambiarlos», dice. El plan sería llevar sus cenizas a una parcela.


