Julieta se preparó años para resistir
Tiene 49 años y dos hijos. En 36 minutos braceó 1.600 metros por aguas congeladas.
Dos años tuvo que esperar Julieta Núñez para poder concretar su sueño de nadar en aguas polares. «Tuvimos que pedir permiso porque la Isla Decepción es un área protegida», explica esta mujer de 49 años y dos hijos, amante del mar y de las emociones extremas.
La Antártida chilena y sus gélidas aguas fue el lugar elegido por esta nadadora de aguas abiertas para llevar a cabo lo que ninguna otra mujer había hecho: recorrer 1.600 kilómetros en aguas a punto de congelación. «No me gusta lo típico, me gusta hacer cosas que nadie ha hecho antes», dice.
Para realizar semejante proeza, entrenó todos los días durante un mes en las poco cálidas aguas de Punta Arenas, cubierta por un simple traje de baño.
A pesar de que sus hijos la apoyan en cada uno de los recorridos que ha realizado desde el año 2003, esta vez estaban especialmente preocupados. «Su papá, mi ex marido, había muerto hace tres meses, así que me pidieron que llegara viva, que no los dejara solos», cuenta.
Esta petición fue fundamental para ella cuando se encontraba a mitad de camino. «Tenía muchísimo frío y me dolían los huesos, pero seguí nadando por mis hijos», confiesa.
Cuando finalmente tocó tierra, pasados 36 minutos de esfuerzo y agonía, Julieta no daba más de felicidad. «Llegué a la playa, me senté y estaba rodeada de lobos marinos. Fue maravilloso».
A una semana de su travesía, la nadadora ya está pensando en un nuevo desafío. «Podría ser la Antártida de nuevo, pero me gustaría probar en otro sector aún más frío», cuenta entusiasmada.
31,9 Grados de temperatura corporal tenía Julieta cuando salió del mar.


