Quiere regresar al mundo de la TV
La gemela pasó ocho meses en un centro de sanación en Villa Alemana, donde aprendió el valor de las piedras de cuarzo para aliviar las malas vibras.
Las imágenes se suceden como postales del carrete: Denisse Campos, en Planet TV, con un vestido pequeñísimo, que no le alcanza a tapar nada. Denisse Campos, que se desorienta, se tambalea y termina yéndose de la fiesta. Esas postales la trajeron de vuelta a los programas de televisión y al cotilleo farandulero, pese a que ella negó haber tomado de más esa noche.
Días después, más calmada y en la tienda Marrakesh, la gemela que alguna vez fue novia de Massú aparece vestida de negro, muy oxigenada y muy de tacos altos para explicar el proceso místico que le devolvió la tranquilidad tras un periodo en que el hipertiroidismo la tenía a mal traer, se hundió en el anonimato y protagonizó una sonada pelea en Viña del Mar con otra mujer, debido a los supuestos celos que le despertaba su pololo, Ricardo Müller, el año pasado (ver recuadro).
Explica que se cansó de las cámaras en todos lados, de los pelambres descarnados, de ver a todo color las fotos de sus fiestas y de los rumores sobre con quién andaba. «Me di cuenta de que la mala onda existe de verdad y de que eso me enfermó», cuenta, y sus palabras salen a toda velocidad.
Con ese panorama, Denisse escogió salir de la vida mundana para vivir ocho meses en un centro de sanación en Villa Alemana para tratar su hipertiroidismo de forma natural.
Allí no tuvo acceso a celular, a tele ni diarios. Una maestra la trató a punta de medicina alternativa y yoga. Pero no le cobró en plata, sino en tareas para el hogar de niños que la experta mantiene: Denisse tuvo que prepararles comida a todos en la cocina a leña del lugar.
«Tuve que elegir botar los remedios, dejar de fumar y de tomar para poder meditar y empezar a respirar. Yo medito para darme un poco de luz», cuenta.
Ese sistema, confiesa, la ha ayudado a enfrentar la muerte de su sobrina Florencia, hija de su hermana Daniella, ocurrida el año pasado.
Desde su estadía en Villa Alemana, asegura, que se volvió vegetariana, a veces se va a meditar a los cerros, ocupa piedras grandes de cuarzo en el pecho y en la cabeza y coloca sal en las ventanas «para aliviar las malas vibras».
Mientras planea su retorno a la farandulilla, la gemela se pasea frente a un espejo enorme de la tienda, donde cuelgan cadenas doradas, poleras de leopardo y pieles. Se prueba una chaqueta, se da vuelta, tuerce la cabeza como un búho para mirarse el final de la espalda. Le sonríe a su reflejo, le sonríe a la cámara y le pide al fotógrafo que la deje linda.
«Tuve que dejar de fumar y tomar para poder meditar»
Más o menos polola
«Estamos en una relación abierta»
Denisse niega todo. Lo de los besitos en la discoteque con su amiguita Karen Olivier («qué ridículo»), lo de que andaba enfiestada en Planet TV («me tomé sólo dos whiskies»), y lo de que le gusta más el alcohol de lo que debería («no tomo casi nunca»).
Pero si hay algo que no niega, es que hace seis meses que ya no vive con su más-o-menos novio Ricardo Müller.
-¿Por qué, Denisse?
-Hemos terminado, vuelto, terminado y vuelto. Estábamos discutiendo mucho. Ahora estamos en una relación súper abierta.
-¿Abierta?
-Es una relación abierta porque se evalúa todos los días
-¿Pero sigues pololeando?
-Sí, todavía.


