Estos son los tres líderes que sacaron a los mineros adelante

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Apuntalan a sus compañeros en medio de la adversidad

Luis Urzúa organiza las labores de trabajo. Mario Gómez es el encargado de apoyarlos moral y espiritualmente, mientras que Jonny barrios es el médico a 700 metros de profundidad.

 

Luis Urzúa

El gran hombre que organiza la vida en la mina

Don Lucho era el jefe de todos los trabajadores que estaban en la Mina San José a las 2 de la tarde del jueves 5 de agosto. Han pasado tres semanas de eso y poco o nada ha cambiado. Dirige a sus compañeros, les da indicaciones y organiza tareas de diversos tipos: les asigna turnos de monitoreo, les encarga que mantengan con luz la mina o simplemente les dice que creen espacios para ir al baño o para otras necesidades. El problema es que ahora lo hace sin parar, sin la posibilidad de abandonar la mina al finalizar el turno.

Luis Urzúa es el líder indiscutido de los 33 trabajadores que se encuentran atrapados.

«Revisamos su currículum y llegamos a un trato con él en el sentido de que estaba dispuesto a asumir el liderazgo. Hemos dirigido todas las comunicaciones hacia él, fortaleciendo su rol. El Presidente habló con don Luis y todas las autoridades se comunican con los trabajadores a través de él, por lo que lo hemos establecido como el líder formal. Eso no es casualidad, es un acto voluntario que consigna que ésta es la persona y él lo tiene asumido», dice el ministro de Minería, Jaime Mañalich.

Urzúa es el mayor de 6 hermanos, tiene dos hijos y es topógrafo de profesión, pero trabaja desde los 12 años en las minas. Ahora es uno de los responsables del bienestar de todos sus «viejitos».

 

Mario Gómez

Su misión es mantener unidos a los 33

Los reúne para orar y rezar. Fue uno de los encargados de subirles el ánimo y de tratar de dar fortaleza a sus compañeros de trabajo en los largos 21 días que han pasado desde el derrumbe que los dejó atrapados. Mario Gómez, el romántico minero que le manda dulces cartas a su esposa Lilianet Ramírez, se ha transformado en el innato líder espiritual del grupo que permanece atrapado. El hombre de 63 años, el de mayor edad en la mina, ha pedido que le envíen imágenes religiosas y hasta una biblia para poder mantener con fe a sus amigos de la faena. «Es muy católico y me cuenta a través de las cartas que hace oraciones con el grupo y que los invita a rezar. Va a hacer una grutita ahí abajo. Siempre ha sido líder espiritual, siempre da fortaleza a los que están sin trabajo o en problemas, es muy humano», lo describe Lilianet.

El Gobierno también ha notado la importancia de Mario a 700 metros de profundidad.

«Fue un paso natural. Vemos que tiene una gran influencia sobre el grupo. Entonces le hemos pedido esta ayuda y lo está haciendo muy bien. Nos ha dicho que van a montar un área como capilla y para eso le mandamos figuras religiosas, imágenes del Padre Hurtado, de la Virgen, de Jesucristo y una biblia muy pequeña», recalca Mañalich.

 

Jonny Bravo

Ha sido capaz de sanar a sus compañeros

En Vallenar, le ponía las inyecciones a su madre diariamente para el tratamiento de su diabetes. Sus vecinos en Copiapó sabían bien de los conocimientos de paramédico de Jonny Barrios y lo visitaban para pedirle que los inyectaran, les tomara la presión o los revisara por cosas de su salud. El perforista de 52 años lleva 25 trabajando en la mina y se transformó desde el martes en un verdadero médico abajo. «Conoce más la mina que su casa», dice su esposa desde hace 28 años, Marta Salinas. No tiene hijos, pero crió al de su mujer como si fuera propio. «Es un orgullo saber que lo que sabe de primeros auxilios lo pueda aplicar con sus compañeros», agrega.

Para el Ministerio de Salud, su labor ha sido fundamental para saber cómo están los mineros. Incluso es él quien os revisa, el que les entrega las hojas médicas y completa evaluaciones clínicas junto a cada uno según sus dolencias.

«Toma pulso, la presión, la temperatura, analiza las diarreas para ver cómo son las deposiciones y ayer describió con mucho detalle las lesiones en la piel, en los ojos o en la boca. Jonny me ayudó mucho a entender lo que pasaba abajo y lo identificamos a él en este rol», cuenta Mañalich.

 

90 días es el plazo que se han dado las autoridades para rescatar a los trabajadores. A fines de noviembre, los mineros volverían a ver la luz del sol.

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