El periodista se lo confesó a Monserrat Álvarez en una entrevista en radio Paula
Soy de la estadística fracasada de las bandas gástricas, dijo con pesar. Contó que ha hecho dietas raras y que su esposa le controla la comida cuando salen a cenar.
Muchos consideran a Aldo Schiappacasse un hombre exitoso y alegre, cumpliéndose la popular premisa de «gordo feliz». Pero no.La verdad es que los kilos demás lo atormentan, y aunque él mismo ha confesado haber sido gordo toda la vida, ahora que su cuerpo tiene cinco décadas, el fantasma de las enfermedades asociadas a la obesidad no lo deja tranquilo.
Y lo dejó clarísimo ayer en el programa «La poca vergüenza» que Monserrat Álvarez conduce en radio Paula, confesándole, incluso, que se había sometido a una cirugía para atacar su gordura, pero que no tuvo éxito.
«No sueño con ser flaco, sueño con ser menos guatón, es mi propósito permanente en la vida, tal vez este año lo logre. Este año tengo 50 ya, tengo cabros muy chicos, y esas cosas que de repente me atemorizan. Sólo el temor profundo me puede llevar a bajar algunos kilos», decía un angustiado Aldo Rómulo. Y luego tiró su verdad.
«Estoy dispuesto a confesarte que me puse una banda (gástrica), que fracasó. Soy de la estadística fracasada de las bandas. claro, soy como los rockeros jóvenes, que no les funciona. He hecho dietas raras, una con aloe vera, tenía que andar con un bidón de aloe vera en el auto para tomarte un trago cada cuántas horas…», dijo.
Fue ahí cuando Monserrat le preguntó cómo lo hacía cuando iba a restaurantes, si disfrutaba la comida o no. El periodista, ya en un ataque de sinceridad tremendo, le contó que no podía lanzarse mucho al placer culinario, porque ahí estaba su esposa, la también periodista Paula Molina, para recordarle a su peor enemiga: la balanza de kilogramos.
«Las comidas con mi señora son un espanto, porque empieza eso tiene 500 mil calorías, cómo te vas a comer eso, pídete una ensalada verde . cuestiones por el estilo que me impiden llegar al gozo total», explicó, diciendo, incluso, que envidia a sus colegas deportivos que hacen los programas radiales almorzando en algún hotel.
Por qué falla la cirugía
El médico Ítalo Braghetto, cirujano digestivo del hospital clínico de la Universidad de Chile, explica que la famosa cirugía de banda gástrica consiste en «colocar un anillo de un material especial en la parte alta del estómago que calibra el paso del alimento. Deja un espacio muy fino. La persona debe mascar muchas veces el alimento para poder tragar, entonces es un tratamiento restrictivo».
-¿Por qué el organismo puede rechazar este tratamiento?
-Porque es un cuerpo extraño que está en nuestro cuerpo, así que la banda se puede erosionar, infectar o crear úlceras por compresión a nivel de la pared del estómago, incluso meterse dentro del estómago. El porcentaje de pacientes que les ocurre esto es bajo, no va más allá del 3 por ciento, a lo mejor esto le ocurrió a Aldo Schiappacasse. Yo no soy partidario de las bandas, porque suelen correrse y provocar molestias para tragar alimentos. Según cifras internacionales, en el 40 por ciento de los casos hay que volver a operar. Y a largo plazo, viene la reganancia de peso.
3 por ciento de los pacientes que se ponen banda gástrica rechazan el tratamiento.
No sueño con ser flaco, sueño con ser menos guatón, es mi propósito permanente en la vida
Bajó 12 kilos en «Gigantes con Vivi»
Willy optó por la dieta televisiva
Otro que sufre con el sobrepeso es el hiperventilado Willy Sabor. El animador, que llegó a pesar 138 kilos, decidió hacer una dieta televisiva. «No me sentía bien, andaba más lento de lo normal», confidencia.
En la última temporada del programa «Gigantes con Vivi», lo pesaban cada sábado. Así, gracias a la presión del público logró bajar 12 kilos.
-¿Y no pensaste en operarte, Willy?
-Varios amigos me lo recomendaron, pero por mi pega es muy difícil. Sólo si fuera necesario lo haría.
-¿Algún consejo para Aldo?
-Le diría que se ordene en los horarios de las comidas y listo, como lo hice yo.


