Doña Lupe la echó de la casa cuando la ahora actriz tenía 17
La cantante contó recién cómo una tarjeta sencilla, pero emotiva que recibió cuando fue madre de sus mellizos, arregló las cosas.
Imagine un mundo en donde Jennifer Lopez no es la celebridad a la que ve a cada rato y de la que sabe con quién está casada y cómo son sus hijos, sino una ejecutiva de Wall Street que pasa sustos con los descalabros de la bolsa. Ese mundo fue posible hace 23 años. Si J-Lo hubiera seguido el plan que su madre trazó para su futuro desde su nacimiento, al salir del colegio habría ido a una escuela de negocios y sería ahora una ingeniero comercial seguramente exitosa, aunque amargada. Pero como la entonces jovencita decidió cumplir sus propios deseos y no los de su progenitora, ahora es una estrella del espectáculo exitosa y feliz.
Claro que su determinación le costó a Jennifer la relación con Guadalupe, la mujer que la trajo al mundo el 24 de julio de 1969. El domingo pasado, la cantante hizo una reveladora reconstrucción de su vida en el programa «Behind the music», del canal estadounidense VH1, y uno de los episodios más sorprendentes de esa biografía tuvo que ver con la tensión familiar que provocó cuando recién había cumplido 17 años.
A esa edad, J- Lo se fue de su casa de tres pisos en el Bronx, porque las diferencias con su madre llegaron a un punto irreconciliable. Hubo gritos entre ambas, según cuenta en el reportaje David Lopez, el padre de la actriz. Ella misma recuerda que luego de la pelea partió a Manhattan para continuar sus estudios de danza. «Prácticamente vivía en el estudio, qué locura. Estaba obsesionada con bailar y tomaba clases día y noche. Para mi supervivencia estaban las pizzas».
Jennifer no tenía más alternativa que salir del hogar paterno, en todo caso. Guadalupe, mandona y posesiva, como buena madre latinoamericana, no estaba dispuesta a aceptar que su hija le llevara la contra y le dio un ultimátum. También entrevistada por «Behind the music», la señora Lopez pone a trabajar su memoria y repite la sentencia que dictó en ese momento: «Si no quieres vivir con mis reglas, ahí está la puerta».
La consecuencia inmediata de ese desalojo (hay que admitirlo, ella echó a J-Lo de la casa) fue que ambas dejaron de hablarse por un buen tiempo. Guadalupe estaba insatisfecha con la elección de su hija del medio (la mayor es Leslie y la menor, Lynda), aun cuando de tanto sacarse la mugre estudiando y comer pizzas baratas empezó a conseguir trabajo en televisión y en el cine. Pero Doña Lupe, que como buena latina también es sumamente sentida, no daba su brazo a torcer.
«No quería este estilo de vida para ella», reconoce la mujer de 64 años, que con el paso del tiempo fue resignándose ante la voluntad de la cantante.
Madre e hija volvieron a hablarse, pero no lograban llevarse bien del todo. Uno de los pocos indicios de que su relación era más bien mala lo dio la propia Guadalupe el 2007. J-Lo llevaba ya tres años casada con el cantante Marc Anthony y empezaron a cundir los rumores de su embarazo. Como la actriz mantenía el misterio y hacía crecer la expectación con su silencio, un reportero del «New York Daily News» fue hasta la casa de los Lopez y le preguntó a la futura abuela si era cierto que los Anthony esperaban un heredero.
«No tengo idea», respondió Guadalupe. Fue seca, la verdad. Y dejó en evidencia que estaba herida. «Ustedes saben más que yo. No hablo con ella muy a menudo. No la veo muy a menudo», agregó.
Y ahora viene la mejor parte: la protagonista de «Selena» estaba efectivamente embarazada, pero su madre no había recibido la noticia ni sospechaba lo que harían sus nietos por ella y su hija. Porque fueron Max y Emme, los mellizos de dos años de Marc Anthony y Jennifer Lopez, quienes consiguieron recomponer el lazo.
Según el relato de Lopez a VH1, cuando nacieron sus retoños, Guadalupe le entregó una conmovedora tarjeta: «Lo que tú sientes por Max y Emme es lo que yo siento por ti», recuerda la cantante que decía el mensaje, y casi llora. Guadalupe llora de frentón en el momento en que habla del mismo episodio ante las cámaras. También hace un mea culpa, seguramente algo arrepentida de haber sido tan dominante y dura.
«A veces pienso que mis hijas sienten que no las quiero, porque no soy muy demostrativa. Me imagino incluso que, ante sus ojos, no he sido una mamá suficientemente buena. Pero esa vez, es verdad, quise transmitirle (a Jennifer) que la amo tanto como ella a sus hijos», contó.
Los mellizos lograron que limaron asperezas y ahora la cantante y su madre son inseparables.
La estabilidad de su hija junto a Marc Anthony debe tener tranquila, por otro lado, a Guadalupe, que en el pasado llegaba a transpirar cada vez que la actriz sacaba novio nuevo. Cuando casi se murió -recuerda en el reportaje de VH1- fue el día en que le contó que se casaría con el mozo cubano Ojani Noa, a quien define como un oportunista caza-fortunas (la señora no estaba equivocada: Jennifer Lopez, según registra la revista «People», tuvo que demandarlo dos veces para que no divulgara intimidades de su matrimonio).
Para alivio de Guadalupe, su hija se separó de Noa, pero luego se enamoró del rapero Sean Combs, o Diddy, quien le hizo pasar el bochorno de su vida una noche en que uno de sus guardias disparó sobre una multitud en un club y ella estuvo 14 horas detenida.
Jennifer Lopez recuerda ese noviazgo en la entrevista (dice que fue una experiencia que se volvió sórdida), así como su tormentoso romance con Ben Affleck, quien le propuso matrimonio, con anillo incluido, pero luego se arrepintió.
«Creo que nunca me habían roto el corazón de esa manera», dijo Jennifer.
-«Lo que tú sientes por Max y Emme es lo que yo siento por ti»
Guadalupe a su hija cuando nacieron sus nietos.-Retoques por aquí y por allá
Cómo cambió la cara de Jennifer Lopez
Entre la serie cómica de TV «In living color», en la cual J-Lo empezó su carrera, y el presente han pasado varias cosas en el rostro de la actriz y cantante. Desde entonces, la voluptuosa neoyorquina ha adelgazado sus cejas, ha dejado atrás los rulos y los labiales oscuros y además se ha aclarado el pelo. Hay algo, algo que hace pensar que la estrella de «La experta en bodas» también se levantó los pómulos, se redujo las mejillas y se afinó la nariz.
-Ella ganó 2,4 millones de dólares de una sentada
Guadalupe Lopez es una mujer tremendamente afortunada, con un suerte envidiable. Hace seis años, la señora se dio un gustito y partió a Atlantic City a relajar un poco los nervios jugando en el casino. Ni ella podía creerlo cuando el tragamonedas en el que se había instalado hizo click y empezaron a caer las fichas: la mujer ganó 2,4 millones de dólares.
«Fue intervención divina», declaró la madre de J-Lo, que se ganó siempre la vida como educadora de párvulos (su esposo, David, es técnico en computación). La suegra de Marc Anthony dijo que la plata sería destinada a la educación superior de sus nietos.


