Los tres segundos de fama del presidente de la Democracia Cristiana en la exitosa serie de Canal 13
Se lo ve junto a Gabriel Valdés en los funerales de Nattino, Guerrero y Parada en 1985.
Los cambios de temperatura tienen a Ignacio Walker bastante afónico. Le cuesta hablar. Cuando se le comenta que apareció en el último episodio de la exitosa producción de Canal 13 «Los 80», mejora ostensiblemente, casi de milagro.
«En serio, puuuucha, justo no lo vi, y yo que no me la pierdo nunca», se lamenta al otro lado del teléfono el actual senador y presidente de la Democracia Cristiana.
La anoche del domingo, además de los conflictos entre Juan y Ana por la decisión de ésta de ponerse a trabajar, dejando de ser la mamá presente en el hogar que exige su marido, la serie recuerda el secuestro y posterior degollamiento, a manos de carabineros de la Dicomcar, de los militantes del Partido Comunista Manuel Guerrero, Santiago Nattino y José Manuel Parada, a fines de marzo de 1985.
A sus funerales asiste Claudia, la hija mayor de los Herrera, muy comprometida en contra del régimen de Augusto Pinochet. Y también un mozuelo Nacho Walker, de camisa a cuadrillé, peinadito y afeitadito a lo potito de guagua, quien por tres segundos de imágenes de archivo se muestra muy conmovido, en compañía de uno de los próceres históricos de la DC, Gabriel Valdés.
«En ese entonces tenía 28 años y venía recién llegando de Estados Unidos de estudiar ciencias políticas. Éramos muy amigos con Parada, porque yo trabajé con él en la Vicaría de la Solidaridad, por cuatro años (.) Cuando nos enteramos sufrimos colectivamente con este horroroso crimen. Fue un hito de la maldad humana», recuerda Walker, quien por ese tiempo ya estaba casado con Cecilia Echenique y, aunque no era hippiento, se las vacilaba todas en el recordado Café del Cerro. «Esa década para nosotros es inolvidable, por lo trágica y esperanzadora, que terminó con el triunfo del NO en el plebiscito de 1988», cuenta.
-Con todo respeto, por la pinta, parecía momio.
-Yo no era tan artesanal, pero estuvimos ahí, estuvimos en la lucha, siempre.
«Yo no era tan artesanal, pero estuvimos ahí, en la lucha, siempre»


