En Chile aún se sienten los coletazos del documento distribuido en España en 1953
Si ya es impactante enterarse de la existencia de un manual para ser una buena esposa, el contenido termina por dejar con la boca abierta a cualquiera. «Si (tu marido) sugiere la unión, accede humildemente, teniendo siempre en cuenta que su satisfacción es más importante que la de una mujer. Cuando alcance el momento culminante, un pequeño gemido por tu parte es suficiente para indicar cualquier goce que haya podido experimentar», es una de las lecciones de cabecera que fueron divulgadas en 1953 por la Sección Femenina del partido político Falange Española bajo las órdenes del dictador Franco.
«Qué ganas de volver a esos tiempos, jajá», es uno de los tantos comentarios que han dejado en la web cientos de usuarios, que tras toparse con el documento en un blog inmediatamente comenzó a ser reenviado como cadena vía mail.
Según «La guía de la buena esposa», la mujer no sólo tenía que ser una buena amante, sino que también tenía que dedicarse a mantener la casa reluciente, «minimizar el ruido» una vez que el esposo llegara de trabajar, no quejarse, y, por supuesto, no tener el atrevimiento de preguntarle al marido dónde había pasado la noche.
Bajo las órdenes de Pilar Primo de Rivera, la Sección Femenina de la Falange Española funcionó hasta 1977, año en que murió Franco y que posteriormente provocó una gran revolución en España, donde las mujeres se rehusaron a seguir viviendo encerradas entre cuatro paredes bajo la imperio de la enceradora.
Curiosamente, la antropóloga Sonia Montecinos, doctora en Antropología y titular de la Cátedra de Género de la Unesco, confirma que no tenía nada de raro que en esta época se crearan manuales sobre cómo ser la esposa perfecta. «Lo que pasa es que en España, Franco tenía una alianza muy fuerte con la iglesia católica, allá eran muy ortodoxos. Pero Hitler también sacó propaganda destinada a las mujeres, sobre cómo tenían que mantener la casa y los hijos», explica la docente de la Universidad de Chile.
Y como en Chile somos buenos para copiar todo lo que pasa en Europa, en los colegios públicos también existió un ramo de «economía doméstica» entre finales del año 1800 hasta 1950. En la asignatura se enseñaba desde cómo cocinar, cómo limpiar a la guagua, hasta escribir un libro sobre los gastos de la casa y así hacer rendir mejor la plata del marido. «En Chile también había cosas muy divertidas en los manuales. Por ejemplo, tienes que esperar a tu marido muy elegante. Aunque hayas trabajado todo el día en la casa, arréglate , recuerda Sonia Montecinos con una cuota de humor negro. Aunque el documento es considerado como añejo por las generaciones jóvenes, según la antropóloga «sólo un 40% de la mujeres que están en edad laboral trabajan. El resto son dueñas de casa. Entonces, efectivamente hay un tema que no se transforma en el sentido de la mujer y lo doméstico, porque a nosotras nos cae todo el trabajo de la casa y eso va a ser súper difícil transformarlo».


