Kate Hudson cuenta sobre cómo la meditación cambió su vida
Pero no crea que soy demasiado estructurada. Aún viajo a París y allí me como un montón de croissants, admite.
Kate Hudson se ha centrado en los últimos años en preocuparse de su salud física y mental. «La meditación cambió mi vida, uno se siente distinto cuando medita a diario. Comencé practicando la meditación transcendental 20 minutos en la mañana y 20 por la tarde», comenta.
Además se preocupa del tema de la alimentación. «La obesidad se ha convertido en una epidemia tanto en nuestro país como en el mundo. Como lo comento en uno de mis libros («Pretty happy: The healthy way to love your body) podemos estar conversando de dietas orgánicas en un buen restaurante, pero esto no es realista. La mayoría de las personas, no pueden costear dietas sanas», explica.
¿Cómo se mantiene tan bien físicamente?
«Estar en forma es una de mis pasiones. No me refiero sólo al aspecto físico sino que también a la salud mental. Juntas, conforman un hermoso matrimonio, una necesita a la otra. Trabajar el cuerpo, afecta el cerebro dándonos claridad mental, y a veces, es muy difícil motivarse con todo el estrés, trabajo, etcétera. Y más aún para las personas que sufren de depresión. Pero cuando uno comienza a ejercitarse, nota como suben los niveles de serotonina y de dopamina que nos cambian el ánimo, vemos todo con más claridad. Para mí estar en forma, no es acerca de la vanidad, sino una necesidad esencial para mantener mi propia salud».
Pero tendrá un antojo.
«No crea que soy demasiado estructurada. Aún viajo a París y allí me como un montón de croissants, pero ni siquiera engullo 100, solamente 50, jajajá».
En una oportunidad usted mencionó que se siente muy cómoda estando desnuda.
«Es verdad, quizá se deba a la danza, creo que los bailarines nos sentimos más cómodos estando desnudos porque cuando estamos bailando, deseamos usar la menor cantidad de ropa posible».
¿Es usted feliz?
«Algunos días lo soy y otros no. Siento una nueva manera de conectarme con mi propia libertad, me siento más libre, ya que acepto que todos vamos a morir, jajajá. Eso es muy liberador. Y creo que lo logré gracias a mis prácticas de meditación y mindfulness. Me siento más aterrizada que antes, más relajada, menos estresada, no enfocada en el ruido externo ni en los problemas diarios que ocurren todo el tiempo».


