Director de la Escuela de Diseño, Facultad de Arquitectura UDP
Federico Sánchez
Es cosa de sacar cuentas. Es mucho más barato hacer tendidos aéreos porque mantenerlos también es barato. El problema es que esos cables son contaminación visual por donde se les mire. Y es ahí donde lo barato termina costando caro.
Es cierto que, como en todo, hay muchas maneras de hacer cosas a menor costo, pero en este tema se debiera optar por lo mejor y no por lo menos costoso.
No es que la mayoría de estos cables estén en desuso y ese sea el problema de fondo. En rigor, para las compañías de electricidad o telefonía, o lo que sea, es obviamente más barato dejarlos ahí. El problema es que acá los que pesan son siempre los temas de orden económico, y no se contemplan los aspectos urbanos o el impacto que esos cables tienen sobre el paisaje urbano. Es ahí donde está la clave.
Dejar esos cables en el aire es lo mismo que botar basura a la calle. Mejor dicho, estos cables nacen siendo basura, si consideramos su condición de contaminante. Y es doblemente grave que ya obsoletos y sin potencial de uso, sigan ahí.
Insisto, las compañías instalan los cables aéreos porque les sale más barato. Y los dejan ahí cuando ya no sirven. Pero el asunto es que, si lo contemplamos desde el punto de vista de la constitución del paisaje urbano y del impacto que tiene sobre la contaminación visual del paisaje urbano, es brutal. Creo que ha llegado la hora de hacer un parelé y legislar al respecto.


