Extraño fenómeno con agua a 95 grados Celsius y olor a azufre en casa de Toltén
Una comisión de vulcanólogos y del Sernageomin visitará hoy a María Ramírez y José Zapata para estudiar el fenómeno.
A las once y media de la mañana del sábado, mientras recogía madera en la leñera de su casa, en Toltén, Novena Región, los ojos de la señora María Ramírez se toparon con el humo. Así llama ella a esa columnita de vapor que emergió desde algún lugar de su patio, junto a la leñera.
«Yo pensé que era un problema de electricidad, porque cerquita hay un enchufue que está malo hace tiempo», cuenta la señora María. «Así es que llamé a un vecino electricista para echarle una mirada».
Y el vecino vino, y miró, y sentenció de inmediato que nada tenía que ver con cables, porque esa columnita de vapor venía de otra parte. Entonces dio un par de paladas y, a 20 centímetros de profundidad en el patio de la señora María, lo descubrió: era agua, agua caliente y azufrada, proveniente desde quién sabe dónde.
«En un principio nos asustamos porque nos sorprendimos», cuenta ahora Jaime Zapata, marido de María. «Incluso, probamos el agua porque, por conocimiento popular, cuando trae olor a azufre y tiene sabor suave, así como esta, es porque proviene de algún ojo de volcán».
-¿Qué sabor tenía realmente el agua, señora María?
– De verdad que era suavecita. Súper suave. Como se aconchó ahí en el pozo y quedó clarita nos atrevimos, pero tomamos poquito. Eso sí que con el gas que sale de ahí duelen un poco los ojos.
El mismo olor y dolor sintió Rodrigo Holzaphel, encargado de la oficina de emergencias de la Municipalidad de Toltén, que llegó a constatar el caso luego de que el matrimonio llamara a Carabineros y Bomberos alertando el extraño caso.
«Efectivamente se trata de eso, de un pozo, pero todavía hay que especificar el origen. Porque es muy raro», dice Rodrigo, que también alertó a la Onemi regional sobre el fenómeno y que, en conjunto con voluntarios de Bomberos, midió la temperatura del agua, registrando hasta 95 grados Celsius en unas de las paredes del pozo. «Ahí se encontraba la temperatura más alta. En el agua misma, alcanzaba unos 75 grados».
Y agrega: «Es muy raro que ocurra algo como esto en un lugar costero como Toltén. E incluso, aunque sea producto de la actividad volcánica de la región, estamos bastante lejos de cualquier volcán».
María y Jaime aclaran que eso no les preocupa, pero que sí han recibido malos augurios de los vecinos. «Algunos han venido para decirme que tenemos que irnos de acá», cuenta María, mientras echa una mirada a la columna de vapor que todavía emerge desde su patio. «Porque puede ser cualquier cosa, dicen. Y que quizás tenga que ver con el volcán».
La pareja -propietarios, además, de un restorán apostado en la misma casa- quedó en espera de que expertos del Ovdas (Observatorio Vulcanológico de los Andes del Sur) y del Sernageomin visiten hoy el orificio para darle una explicación.
Y mientras, afirma Jaime, solo esperan que se trate de algo benigno para su terreno. «Esperamos que sea bueno, que nos pueda servir, incluso. Ojalá no sea algo complicado. Por el momento, esperamos que se traten de aguas termales, que sería bueno para nuestro negocio».
Aunque reconoce lo extraño del caso, Fernando Gil, ingeniero civil y coordinador técnico del Ovdas, asegura que no es posible esgrimir fallo alguno sobre el origen del pozo hasta que se efectúen todos los estudios respectivos. «Mañana (hoy) se hará una visita a la casa de estas personas y se tomarán las muestras para saber de qué se trata el fenómeno».
Vecinos curiososDesde que la comunidad toltenina se enteró del fenómeno, no han dejado de visitar la casa de María y Jaime solo para husmear en el patio de la pareja. De todas las esquinas han llegado para fotografiarse con el orificio humeante, asegura Jaime Zapata, el propietario.
30 centímetros de diámetro y 20 de profundidad tiene el forado.


