El DT de Argentina tiene tremendo pituto
Los argentinos le dicen dios a Diego Maradona y con tamaño apodo no es raro que el entrenador de la selección albiceleste haya perdido un poco el juicio. Desde que era un niño le dijeron que es especial. Pibe de oro, el mejor futbolista de todos los tiempos, c r a c k , í d o l o , maestro. Con todos esos halagos cualquiera pela el cable.
Lo peor es que ahora le está yendo bien como técnico y hoy está a las puertas de llegar a semifinales del Mundial de Sudáfrica. Sólo tiene que lograr que su equipo le gane a Alemania (10 horas en Chile), por lo que se ha encargado de darles duro a los jugadores teutones durante l o s últimos d í a s . Que Schweinsteiger tiene miedo, que Lahm está nervioso.
Y él tiene un equipo mejor, afirma. El goleador del Mundial es Gonzalo Higuaín, el mejor jugador del planeta es Lionel Messi. Y además está él: el Diego de la gente. Un equipazo.
No le importa nada más a Maradona. Brasil quedó eliminado: “Es problema de ellos”. España es un equipo poderoso: “Ganaron con un gol en offside”. Y así es él, aunque a veces en ataques de humildad sea capaz de decir, como ayer, que “no somos favoritos y a mis jugadores siempre les voy a decir que salgan a morir en la cancha”.
A veces afirma que habla con Dios. No su voz interior que interpreta el papel que los argentinos le han dado, sino Dios, el que está en el cielo. Seguramente a sus rivales les dieron ganas de abandonar el torneo, porque con esa ayuda parece competencia desleal.
“Dios quiera que estemos en la final”, le deseó un periodista que lo entrevistaba, a modo de despedida.
“Dios va a querer”, respondió Maradona. A las 14.30, en el último partido de cuartos de final, Paraguay se enfrenta con España.


