En las bodas de oro matrimoniales, no está claro si a los festejados los aplauden por ser tan amorosos o si los compadecen por haber sido incapaces de reinventarse cuando las curvas y los precipicios de la existencia así lo han pedido
250 mil pesos, o sea, 125 mil por cabeza, le dará el estado de Chile a los matrimonios que cumplan 50 años de vida conjunta, es decir, 18.250 días en común. Son algo más de 13 pesos por día. Se le escapa a uno la razón de este premio. Y es que el bono simplemente se aplica por kilometraje, sin que se sepa si los tan largamente casados han sido o no felices, o si lo han sido alguna vez, o si pueden demostrar un buen desempeño como cónyuges, padres, abuelos, vecinos, etcétera. Se le ocurre a uno que es un poco como premiar a una empresa simplemente por mantenerse funcionando medio siglo: se preguntaría uno de qué es la susodicha empresa (¿una botillería?, ¿una fábrica de calcetines para arañas?, ¿una bodega de residuos nucleares?), y si ha tenido éxito o no, si las condiciones laborales han sido aceptables o la contabilidad se ha llevado correctamente.Es raro premiar a la gente simplemente por llevar 50 años haciendo algo o por dejar de hacerlo, en este caso divorciarse. Quizás haya señoras que han tolerado durante décadas golpes o infidelidades del marido resistiendo pese a todo, y ahora tienen su bono encima de los moretones, para compartirlo. O caballeros que pueden exhibir el triste récord de haberse pasado todos esos años aguantando a una mujer agria, seca y mezquina. ¡Bingo, 250 mil para ustedes!Cuando uno ha podido asistir a unas bodas de oro, lo que nota en el rostro de los festejados es una especie de pena o resignación o sorpresa, incluso algunos destellos de resentimiento doloroso. ¡Medio siglo, toda una vida en ello! No está claro, en verdad, si los aplauden por ser tan amorosos o si los compadecen por haber sido incapaces de reinventarse cuando las curvas y los precipicios de la existencia así lo han pedido. ¿Vivieron esos abuelos de ojos acuosos torbellinos de pasión, celos, solidaridad, rencores, ternura y reencuentros? ¿Se limitaron a dejar pasar los días mirando la tele o escuchando la radio?Lo que parece latir debajo de este premio es la adoración de algunos por las fórmulas, por las apariencias, por las ideas independientemente de cómo se concreten en la práctica. No hay nada más bonito que una familia que crece y se ramifica amorosamente a lo largo de los años. Nos gusta la idea de estabilidad. Pero esta vida nuestra no es estable ni coherente. Como los curas, que buscan la idea de la castidad pero en los hechos andan bien lejos de ella, o los políticos, que trabajan con la idea del bien público pero a menudo están pensando en sí mismos, o los médicos, que según ellos se dedican a la salud pero en verdad hacen negocio cuando hay muchos enfermos, así también los cónyuges con 50 mil kilómetros recorridos podrán meter en su contabilidad quizás qué cosas que sólo ellos saben. De todas maneras, al final, ¿por qué no tirarles un bono? A lo mejor, pese a todo, se lo merecen.


