Juan Gárate, de 22 años, recibió un casual tiro en el cuello
Accidente se produjo en el sector de Bollenar, en Melipilla.
Juan, Jonathan y Manuel tenían una relación parental de esas típicas. Uno era el tío del otro y el tercero, primo en segundo grado del tercero. Pero como todos tienen entre 22 y 26 años eran, por encima de todo, amigos.
Desde niños salían a cazar y a pescar. Iban a todos lados juntos. La tarde del miércoles, Juan Gárate, de 22 años, no esperó a sus yuntas. Ese día partió con un tío a atrapar conejos o liebres al cerro Candelaria, en el sector de Bollenar, en Melipilla.
«Se le ocurrió salir con un tío con el que no salía nunca. Se dispersaron por el campo y en una ladera del cerro perdió el equilibrio y se cayó. Como el rifle que llevaba era semiautomático, al golpearse con el piso se disparó y le dio el tiro en la cabeza», cuenta Manuel Flores.
Nadie vio el accidente. Ni siquiera su tío. Como estaban separados, empezó a buscarlo sin resultados. Al rastreo se sumó el padre del joven, un suboficial de Carabineros de la 24ª Comisaría de Melipilla y, ya entrada la noche, llegaron sus amigos.
A Juan, un fanático de los deportes que planeaba ingresar el próximo año a la Escuela de Carabineros, lo encontraron fallecido cerca de las 12 de la noche al lado de su rifle Krico calibre 22.
«No podemos descartar nada, pero aparentemente la hipótesis del accidente es la que aparece más creíble hasta el momento», asegura la fiscal Claudia Herrera.


