Una foto le ayudó a cambiar el mecanismo para cargar a su hijo con Kira Huberman
El portabebés que mostró en la imagen no era el indicado. Él no lo sabía y le llegaron una pila de mensajes advirtiéndole. Tuvo que recurrir a una asesora.
Jimmy Lavín y su esposa, Kira Huberman, llevan un mes chochos con la llegada de su hijo, Adán. Han compartido varios momentos de su pequeño e ideas fuerza del proceso. Pero una foto delató el precio que a veces pagan los papás primerizos y sus mismos seguidores le dijeron al instructor de flowback fitness que debía cambiar con urgencia un implemento clave en la paternidad. Desde que supo que iba a convertirse en papá, Jimmy se propuso un concepto «acuerpar». Él mismo inventó esa palabra haciendo referencia a algo muy similar, el portar a su hijo, Adán. «Es darle tu cuerpo entero, no reservarse nada, tiene que ver con el aporte de verdad. Los hombres tenemos una deuda increíble con el trabajo que hace la mamá con la lactancia y ahí nace rescatar el porteo como unas de las actividades fundamentales», comenta el entrenador.
Con esa idea llegó hasta una tienda que se dice especializada en productos de maternidad. «Fui a buscar una mochila de porteo para mi bebé. Les pregunté cuál era la mejor y me vendieron una que se suponía ergonómica y hasta tenía una etiqueta que lo decía. Me dedico con el flowbkack a ayudar a las personas a reparar columnas a través del movimiento así que mínimo es cuidar a mis hijos, pensé. Me fui chocho con la mochila».
«Me sentía súper tranquilo haciendo mi pega de portar, feliz. Cuando de pronto subo una foto con Adán dentro de la mochila y de inmediato, pero de inmediato, me comenzaron a llegar comentarios. Recibí 1.500 advertencias entre mensajes de Instagram, WhatsApp, hasta mails con estudios científicos diciéndome que el portador que estaba usando no era ergonómico, que el cuerpo de mi hijo estaba muy mal en ese portabebés». (imagen abajo)
Llamó a un primo que es pediatra para asegurarse de que estaba a tiempo de no producir algún daño a la anatomía de Adán y tomó ese mismo día la clase de Natalia Castillo, asesora en porteo. «Tenía que asesorarme, piensa que somos papás primerizos. Ahí la Nati me habló de la importancia de que la mochila sea, efectivamente, ergonómica. En la que estaba usando con el Adán tenía las piernas completamente abiertas y colgando hacia abajo. Su espalda estaba recta porque el apoyo del portabebés era rígido y su cabeza estaba muy abajo», comenta Lavín.
¿Qué le pasó cuando se dio cuenta de esto?
«Lloré. No podía creer la embarrada que casi me mando. Las consecuencias que puede traer no portar bien a un bebé y tomé de inmediato una asesoría».
El pediatra Gonzalo Navarrete aporta que entre las consecuencias de un mal porteo «está la asfixia postural. El bebé, que aún no sabe sentarse, debe tener la cara destapada no cubierta por el pecho de los padres y la barbilla separada de su torso, lo que garantiza que sus vías respiratorias estén libres». Sobre la posición añade que «hay que respetar la postura fisiológica de un recién nacido, de un bebé. No podemos ejercer presión o tensión en ninguna vértebra, al tener las piernas totalmente estiradas está ejerciendo presión en el hueso sacro (arriba de la cola) y el forzar la rectitud de la columna su peso recae en los genitales y no ayudamos al correcto anclaje de la articulación de la cadera, creando a futuro problemas en ella».
Para estar prevenidos, Natalia Castillo, asesora de porteo en @bien_porteado, comenta las claves de un buen uso de una mochila portabebés: «Que tenga ajuste cervical y una capucha para sostener la cabeza del bebé. Que se pueda ajustar la parte de la columna del bebé, que tiene que quedar en forma de C, redondita como la traen ellos. Las rodillas tiene que estar más arriba de sus glúteos, no colgando. La cabeza tiene quedar a la altura en que alcances a darle un besito».




