Kate Middleton pasó varios días en Coyhaique el 2001
La plebeya que podría ser reina consorte de Inglaterra vino a hacer trabajos voluntarios justo un año después que lo hiciera su novio.
Kate Middleton, la novia más famosa de Inglaterra, la mujer que conquistó al príncipe Guillermo y que tiene a los británicos pendientes de cada uno de sus pasos, tuvo un año sabático cuando recién salió del colegio, el 2001, que aprovechó para conocer Coyhaique y hacer algo similar a lo que acá se conoce como trabajos voluntarios.
La joven de 28 años, que hoy luce el mismo anillo de compromiso que perteneció a Diana de Gales, fue voluntaria de una organización llamada Raleigh International, la misma en que participó Guillermo cuando el 2000 se pasó diez semanas en la XI Región y le tocó dormir en carpa, martillar, comer porotos y sopaipillas, y amasar pan.
El anuncio de matrimonio de la pareja, que lleva siete años de pololeo, avivó el interés masivo por la joven que podría convertirse en la futura reina consorte de Inglaterra, algo que ocurrirá solo si Guillermo es coronado rey.
«Es cierto. Ambos escogieron participar en una expedición de Raleigh en Chile. Es fantástico», recordó ayer Sarah Blackett, de Raleigh International en Londres.
En la sede londinense cuentan que probablemente Kate escogió el viaje a Chile porque podría haberle parecido un país exótico, además de lejano. «No tenemos más detalles», dice Sarah, aclarando que las expediciones a Chile terminaron el 2006.
En Santiago, Leslei Hemery, quien era el representante de Raleigh en Chile el 2001, cuenta que la organización forma líderes y que las expediciones que se hacían al sur incluían aventuras, trabajos comunitarios y científicos.
«Cuando tuvimos al príncipe Guillermo, él tuvo aventuras en kayak; en el parque nacional de Cochrane trabajó con huemules y en Caleta Tortel hizo trabajo comunitario», acota Hemery.
A puro pan amasado
El hijo mayor de Carlos y Diana pasó sus últimas tres semanas en Chile en Caleta Tortel. Ahí ayudó a construir un cuartel de bomberos, una pasarela, juegos infantiles en la playa El Junquillo y tomó clases de amasandería con Brunilda Landeros.
«El príncipe estuvo en mi casa tres veces para que yo le enseñara a hacer pan amasado. Tomamos mate e hicimos pan amasado. Él es un chico muy simpático, es como cualquier otra persona», recuerda Brunilda.
-¿Y cómo le quedó el pan?
-Muy rico. La última vez que él vino a verme fue para aprender a hacer artesanía.
-Ah, también.
-Sí, saquitos de aroma de ciprés. Se llevó 12 saquitos que hizo él mismo. Se los llevó de recuerdo. Yo quería tener una foto con él, pero los guardias que andaban no lo permitieron. Lo único que tengo de él es una placa de madera en que escribió dándome gracias por el pan.
«El príncipe es un chico muy simpático, es como cualquier otra persona»
Brunilda Landeros


