Niña de dos años fue hallada muerta en su casa en Independencia y su hermano de 16 fue formalizado
Vecinos de un cité de calle Santos Dumont cuentan que los hijos del matrimonio peruano siempre andaban solos.
En los cités de Santos Dumont, frente al Hospital Clínico de la Universidad de Chile, los vecinos están impactados por la muerte de Marina, de dos años.
Recordaron la precaria situación en la que vivía la familia de la niña y los favores que pedía la madre. «Una vez ella me pidió que le cuidara a su guagua de cuatro meses por una semana, porque no tenía con quién dejarla. No lo hice, porque ni siquiera ella sabía mi nombre», recordó Lucía Vallejos.
Otros aseguraron que los niños andaban deambulando solos, siempre en los pasillos que unían las habitaciones residenciales.
Habían vivido de pieza en pieza los últimos seis meses, siempre en distintos cites de esa calle de Independencia.
El padre de la casa, V. S., había trabajado en un local de tragamonedas en el centro de Santiago y hace algunas semanas encontró empleo como temporero. Junto con su esposa, viajaban fuera de Santiago y el domingo tomaron rumbo a Limache. Debían volver ayer.
En los viajes, se llevaban a su hijo de 4 meses y dejaban al cuidado de familiares al de 5 años, pero la pequeña Marina quedaba con el hijo mayor, de 16.
El miércoles en la tarde, la familia peruana recibió un llamado del adolescente. La niña no respiraba. «Él les dijo que la había golpeado la noche anterior, porque no dejaba de llorar y que no respiraba», relató el fiscal Luis Isla en la audiencia de formalización de cargos contra el muchacho de 16 años.
Una tía de los niños y una vecina llegaron a ver a Marina, pero estaba muerta. «La cusa de muerte es una asfixia por sofocación manual. La niña tenía contusiones en la cara y el tórax», explicó Isla.
El adolescente quedó en internación provisoria por los 100 días que durará la investigación por homicidio simple, que abrió ayer en su contra el Ministerio Público.
«Él niño es una víctima», dijo
El duro reproche de la jueza a los padres
La magistrada María Inés Lausen les reprochó a los padres de los menores el hecho de que un niño de 16 años debiera cuidar a su hermana de solo dos, durante toda una semana. «Él niño es una víctima de las circunstancias», dijo.
«Ellos con soltura se desentienden del cuidado de sus hijos. Estaban en una situación de desamparo», comentó molesta.
Pese a eso, aseguró que el imputado había actuado de manera «descontrolada y agresiva», por lo que decidió dejarlo en prisión.


