Hicieron presentación para armar un joint venture
A nivel de consumidores no se notaría mucho ya que se mantienen las marcas.
Soprole y Nestlé Chile presentaron ayer una propuesta de joint venture para operar parte de sus negocios lácteos, en la que cada accionista tendría el 50% de participación en la propiedad, y con el fin de «potenciar el crecimiento del consumo de lácteos en el país».
Las dos empresas ingresaron sus respectivas consultas al Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC), para obtener un pronunciamiento sobre esta «aventura en conjunto», que considera categorías de productos lácteos líquidos y refrigerados en el mercado local.
De aprobarse esta operación por los organismos correspondientes, el acuerdo comercial formaría parte del Dairy Partners Americas o DPA, alianza que Fonterra (accionista controlador de Soprole) y Nestlé mantienen en distintos países de Latinoamérica.
Las empresas plantean que desde su origen en 2002, «el DPA ha contribuido al aumento significativo de la producción y calidad de leche en el continente. Consecuentemente se ha producido un incremento del consumo de lácteos, gracias a la permanente innovación y desarrollo de nuevos productos, con todas las ventajas nutricionales y beneficios para la población que ello conlleva»
Sin embargo, los productores locales ayer entregaron una declaración de rechazo en la que resalta que «a nuestro juicio se mantienen plenamente vigentes las condiciones de opacidad en el mercado de la comercialización de leche fresca en nuestro país, que ya fueron reconocidas por el propio Tribunal de Defensa de la Libre Competencia en su sentencia de agosto 2004».
El acuerdo no significa cambios a nivel de consumidor ya que las marcas se mantienen tal cual en puntos de venta.
120 litros es el promedio anual per cápita en el país.
Por tema precios
Rechazo de los productores
Los productores de leche del país, representados por Fedeleche, rechazaron categóricamente «cualquier gestión tendiente a concentrar aún más el mercado de compra de leche fresca y comercialización de productos lácteos elaborados».
Según ellos, plantear esta alianza como un joint venture para desarrollar el consumo de lácteos en Chile», «representa una burda estrategia para tratar de convencer a las autoridades de gobierno y a los organismos antimonopolios del país, sobre las supuestas bondades de esta operación conjunta».


