La intervención no dura más de 40 minutos y chao dolores
De la cadera del mismo paciente se obtienen las células que ayudan a la recuperación y regeneración de tejidos.
«¿Le duele, David?»»Un poco, doctor». Este es el diálogo entre el traumatólogo Alvaro Dowling y su paciente de 42 años al inicio de una operación para solucionar el dolor de espalda, glúteos y piernas, debido una hernia a la columna diagnosticada por el equipo médico de la clínica Bonati, del Parque Arauco. Lo que se realizará en este pabellón es una innovadora técnica que combina la cirugía endoscópica con la inoculación de células madre.
Como es endoscopía, no requiere de una incisión mayor, sólo un corte de medio centímetro, que es por donde penetra el instrumental que permite extraer el tejido malo.
«La verdad es que no le duele al paciente, es una reacción normal a las pequeñas descargas eléctricas que recibe cuando extraigo el tejido», asegura el doctor Dowling, mientras distingue entre nervios, de color blanco, y su objetivo teñido de color azul, la hernia, que va saliendo succionada a través de un pequeño tubo de entre los discos de la columna.
Con el paciente despierto gracias a sedación mínima y anestesia local, el cirujano continúa con el procedimiento y comenta: «A diferencia de la cirugía a tajo abierto, la endoscópica permite una rápida recuperación, es menos molesta y dolorosa y tiene menos riesgos de producir fibrosis y mala cicatrización. También hay menos probabilidades de infecciones intrahospitalarias».
Agrega que una de las grandes ventajas es el hecho que sea ambulatoria y que no requiere hospitalización. «Esto permite el retorno a las actividades habituales y laborales en el corto plazo. Los pacientes tienen una rápida recuperación y no necesitan estar hospitalizados por más de 24 horas», relata.
Columna limpia
Minuto 35 y toda la zona azul fue retirada. Los discos de la columna se aprecian limpios, según se observa en las distintas pantallas del pabellón, incluso una que muestra la radiografía de la zona.
Corresponde aplicar una solución con antibióticos y se viene la pregunta para el paciente: «¿De uno a diez, cuánto duele?»»¡Diez!», balbucea David.
«Es normal que duela un poquito porque entre los discos se expande con la inyección, pero la molestia es breve», se justifica Dowling antes de rematar el procedimiento en los últimos cinco minutos. Aparece en escena la tecnóloga médico Susana Montenegro con un frasco con las células madre extraídas de la cadera del propio paciente. Dos inyecciones más en la columna y listo.
«Las células madre ayudan a la recuperación, a los procesos de regeneración y como efecto analgésico», comenta el doctor con total relajo. Se quita los guantes, la mascarilla y arroja el dato final: «Las patologías de columna son un problema de salud pública. Según las estadísticas, una de cada seis personas que consultan a un médico lo hace por esto y el 80% de las personas sufrirá al menos un episodio de este tipo en su vida. Además, siete de cada 10 personas sufre de lumbago, la segunda causa de ausentismo laboral».
Recuadro :
3.000 dólares es lo mínimo a desembolsar para someterse a esta cirugía (precio base que no incluye procedimiento con células madre). Según patología y complejidad, puede llegar a 16 mil dólares.
Así se obtienen
Células pasadas por la centrífugaAjena al equipo médico, aunque pieza importante, es Susana Montenegro, una tecnóloga médica de Biomet Chile, centro que proporciona el equipamiento para separar las células madre que se extraen de la cresta ilíaca del paciente (parte superior del hueso de la cintura) durante la intervención. «Me traslado con un kit llamado Marrowstim, que contiene todo el instrumental que permite al cirujano extraer las muestras, las que se colocan en un tubo y luego se centrifugan. Este proceso permite separar y concentrar las células madre», explica.
Precisa que el procedimiento, desde la extracción de la muestra y el centrifugado, toma alrededor de media hora. Desde el contenedor el cirujano extrae con jeringa las células y las aplica en la zona intervenida.


