Gracias a estos programas de TV, los talleres con las fantasiosas dinámicas se están llenando
Según Panqueque, en las clases se aprende a soltar la mente, dominar elescenario y crear personajes.
Es un género democrático. Cualquier persona con algo de gracia y valentía se puede lanzar a la improvisación. Y en medio del boom que vive -con dos programas de TV y obras en cartelera-, además se puede aprender en talleres y cursos.
«Las clases son para destrabar a la gente, soltar sus mentes para jugar. Luego aprenden a hablar fuerte, dominar el escenario, crear personajes. Con la técnica de improvisar pueden hacer historias», asegura Sergio Domínguez, fundador de Colectivo Mamut que realiza «Los improvisadores» (Vía X). «Con la tele el interés ha crecido», reconoce «Panqueque».
Similar opinión tiene el actor Claudio Espinoza, que descubrió el 2000 en Argentina esta disciplina: «Es algo novedoso, con espontaneidad para llegar al público, con un contacto directo y más participativo». Así, fundó la compañía y academia Lospleimovil. «Es la primera escuela de improvisación, cuyo objetivo es formar improvisadores para nuestros propios espectáculos o para ser integrantes de otras compañías», asegura.
Espinoza aparece cada domingo en «Improvisa o muere» (TVN), programa que utiliza la técnica llamada catch, que consiste en crear situaciones a partir de lo que proponga el público. «Lo de la tele es la punta de un iceberg. Hay también formatos de competencia entre improvisadores, como el match deportivo y los titanes del ring, de una hora de duración y con personajes preestablecidos», asegura.
A su academia asisten más de 80 alumnos por semestre: «Hay curas, abogados, ingenieros, parvularias, profesores, doctores, que vienen a desestresarse, trabajar la creatividad y la personalidad». De su cosecha docente han surgido tres compañías: El Chicle, Rompe el Ego y La Chicharra, de San Antonio.
Igual incremento de matrículas destaca «Panqueque» en la escuela del Colectivo Mamut. Tienen 200 alumnos repartidos en cuatro niveles, desde los ejercicios entretenidos hasta la creación de un nuevo formato (examen), pasando por improvisaciones largas y con dificultad. Además, imparten un taller en Balmaceda 1215 y realizan capacitaciones a empresas.
Un dato: para finales de septiembre se realizará el Tercer Mundial ImproChile en Teatro Sidarte, con delegaciones de España, México, Colombia, Brasil, Perú, Argentina, Uruguay y Chile, que dictarán talleres abiertos a todo público.
-«Lo de la tele es la punta de un iceberg. Hay también formatos de competencia»Claudio Espinoza, actor.
-Dónde me matriculo
Escuela Pleimovil
Duración: semestre, una vez por semana. Cupos: 15 por curso. Matrícula: $10.000. Mensualidad: $30.000. Contactos: 7371024, [email protected].
Colectivo Mamut
Duración: anual, una vez por semana. Cupos: 20 por curso. Matrícula gratis. Mensualidad: $30.000. Contactos: 7771036, [email protected].
-Para qué sirve
Más confianza, mejor expresión y menos estrés
Susana Canella, diseñadora gráfica de 40 años, descubrió la improvisación el 2009. «Sirve para sentirse más segura y desestresarte», dice esta madre de dos hijos que, al principio, sentía vergüenza. «Después vieron las funciones, que yo regresaba feliz, y ahora quieren que los lleve», cuenta.
Natalia Navarrete (32) es periodista de la Uniacc con dos años de estudio de teatro «convencional», muy distinto a sus talleres: «Es más deportivo, da confianza, no sabes lo que vas a hacer en escena, es algo mágico», plantea y -pasando el aviso- recuerda que con su compañía El Chicle están dando la obra «A quién no le ha pasado», en El Cachafaz.


