La meta es comerciar el producto en gomitas
Los compuestos de la borra de café están en todaslas plantas para protección, ya sea para defenderse de rayos ultravioleta o de ataques de
En algunos países la usan para tratamientos de belleza, para neutralizar malos olores, como repelente de insectos, fertilizante de plantas y hasta para maridar carnes. Otras personas que tienen máquina en su casa o trabajo, sencillamente la echan a la basura. ¿De qué hablamos? De la borra del café, aquel residuo que queda en el filtro al momento de colar este popular brebaje.
Un equipo de la Pontifica Universidad Católica de Valparaíso halló un nuevo uso para este residuo: transformarlo en un extracto con propiedades saludables neuroprotectoras, es decir, un suplemento alimenticio que previene la aparición de enfermedades neurodegenerativas como la demencia senil o el Alzheimer.
Carolina Astudillo, decana de la Facultad de Ciencias Agronómicas y de los Alimentos, es quien lidera la investigación, que partió con la idea de una tesista de extraer los extractos de la borra de café a través de hongos, pero por las demoras en los plazos de producción no resultó viable para una futura comercialización. Optaron por utilizar enzimas para extraer las mismas propiedades. «Los compuestos que tiene la borra de café están en todas las plantas para protección, ya sea para defenderse de rayos ultravioleta o ataque de insectos o plagas y tienen propiedades antioxidantes y antimicrobianas. La idea es que en el proceso estos compuestos sean deteriorados y no las células del cuerpo, y que protejan las neuronas para evitar la aparición de enfermedades. No es el tratamiento para una enfermedad, es el antes de», aclara la profesional. Añade que la iniciativa «considera realizar pruebas para determinar citotoxicidad, es decir, que no sea tóxico para las neuronas y a la vez proteja del estrés oxidativo y, por tanto, prevenga que se desencadenen posibles enfermedades».
La académica enfatiza que «para llegar a una buena tercera edad hay que prepararse unos 20 años por lo menos», y por eso el suplemento alimenticio se recomienda para mayores de 40 años. La investigación, que se hace junto al Centro Regional de Estudios en Alimentos Saludables (CREAS), tiene el respaldo de tres empresas de la zona: una dedicada a la venta de café que aporta la borra; una cervecería artesanal que apoya en el proceso de fermentación y producción del extracto, y una tercera dedicada a la fabricación de suplementos alimentarios que sería la encargada de distribuir el producto, que la profesora estima saldría al mercado en tres o cuatro años. «La venta sería en cápsulas de gelatina blandas y, eventualmente, podríamos comercializarla en gomitas que es lo que se usa hoy en suplementos alimenticios».


