Superman Vargas y Rambo Ramírez repasan la trascendencia del golero argentino
Era un genio, un loco hermoso. Los arqueros usaban ropas negras o azules hasta que irrumpe él, con poleras muy llamativas, de colores fuertes, una vincha de colores, las medias abajo, dice el ex meta de Colo Colo.
Hugo Orlando Gatti, el Loco Gatti, falleció este domingo en el Hospital Pirovano de Buenos Aires, después de una operación de cadera y una infección respiratoria. A los 80 años dejó de existir el arquero que revolucionó el fútbol sudamericano a fines del siglo pasado y que en Chile tuvo mucho que decir.
Goleros como Sergio Bernabé Vargas, Daniel Morón y Marcelo Ramírez lo tuvieron como espejo. «Era un referente, por su estilo, su forma de atajar. Era un adelantado a la época. En ese tiempo los arqueros no jugaban mucho con el pie, no salían del área. Él iba un segundo adelantado a los demás, anticipaba las jugadas», dice Superman Vargas.
Como artista de la portería, Gatti tenía una jugada patentada: la de Dios. Un osado y vertiginoso achique con los brazos abiertos que era capaz de cerrar todos los caminos al gol. «Todos siempre intentábamos hacer la de Dios. Yo me acuerdo desde chico, con 13 años. Era complicado, pero de a poco iba saliendo», agrega Vargas.
Cuando Vargas saltó al primer equipo de Independiente quedó literalmente obnubilado al jugar por primera vez contra su ídolo: «Era mi segundo o tercer partido, Boca iba primero e Independiente segundo. El estadio estaba lleno y le ganamos 5-2. Gatti atajó muchísimo. Cuando terminó el partido todos los jugadores se saludaron en la mitad de la cancha. Y era tanta mi idolatría, que me crucé con él, pero no me animé ni siquiera a saludarlo. Me dio no sé qué».
Superman pudo cumplir su deseo años después, en La Bombonera. «Ahí sí pude acercarme a Hugo y pedirle una foto, con una mirada de admiración, de idolatría», recuerda. Esa vez tampoco pudo hablar mucho. Y recién en 1995, cuando Vargas fue elegido como mejor arquero del fútbol chileno por la revista Don Balón, Gatti le entregó el premio: «Ahí dialogamos bastante más, le comenté que había sido mi referente por su estilo».
«Muchas de las cosas que después incorporé como arquero fue a través de imitar su estilo, su forma de atajar, su forma de pegarle a la pelota. Los arqueros antes le pegaban fuerte y alto. Él no. Él sacaba bajo, una pelota rápida, rasante, baja, daba continuidad, salía jugando rápido, en general no demoraba. La intuición se puede ensayar y educar, pero debes tener una formación futbolística importante, yo creo que en el potrero. Lo aprendes mucho en el barrio», añade Vargas.
Marcelo «Rambo» Ramírez también evoca su admiración por Gatti. Cuando se permitía usaba colores vivos en la equipación y su clásico cintillo: «Fue como cuando vas al estadio, ves a alguien y no le puedes sacar más la vista. Eso me pasó la primera vez que lo vi, quedé obnubilado. Creo que vino a jugar a fines de la década de los 70. Era de los tipos que transmitían y daba espectáculo».
«En el Canal 11 daban unos compactos del fútbol argentino y los miraba solo para verlo a él. Era un genio, un loco hermoso. Los arqueros usaban ropas negras o azules hasta que irrumpe él, con poleras muy llamativas, de colores fuertes, una vincha de colores, las medias abajo. Incluso, con unas bermudas de jeans que cortaba. Me dolió mucho la noticia», agrega Rambo Ramírez.
La partida de Gatti siguió a la de su eterna compañera, la modelo Nacha Nodar. «La verdad es que mi padre se fue el día que murió mi madre, hace ocho meses. A partir de ahí, ya no era Superman», expresó este domingo su hijo Lucas Cassius (llamado así en homenaje a Muhammad Ali).



