Animadora de Carmen Gloria a tu servicio (TVN) realizó operativo en zona incendiada
La abogada visitó Villa Independencia, Viña del Mar, con el equipo del programa en extenso. Trato de apoyar en lo que pueda, cuenta.
Entre el personal de ejército y la armada, stands municipales apostados y un pulular de personas aguerridas, Carmen Gloria Arroyo (58) abraza con sentimiento a una señora. Lo hace al centro de Villa Independencia, Viña del Mar, una de las zonas más afectadas por el trágico incendio que arrasó el lugar. Pronto la imagen cambia, aunque no tanto: después de despedirse de la mujer, la conductora de «Carmen Gloria a tu servicio» (TVN) conversa con una madre, luego con un señor, para terminar siendo acariciada por una anciana. Ella está ahí para apoyar.
Junto al equipo del programa, que parte nueva temporada desde este lunes, la también abogada lideró un operativo en terreno, cuyo foco inicial era brindar consultoría legal y sicológica a los damnificados del fuego. A la postre, no sólo terminó canalizando una serie de problemáticas, sino que también ayudó al desahogo colectivo.
«Lo que quieren ellos es contar su historia, recibir un abrazo y desahogarse, también expresar las quejas, las peticiones que tienen, porque acá hay mucho por hacer», aborda Carmen Gloria, quien además es rostro desde hace 14 años de Desafío Levantemos Chile, fundación que se encuentra articulando la reconstrucción en la zona. «Cuando ocurrió la tragedia yo estaba de viaje, pero cuando regresé, al día siguiente, me vine con la fundación. Desde eso, he venido constantemente y ya a mucha gente la conozco», agrega.
¿En este operativo qué es lo que más le preguntan?
«Junto a la oficina de abogados Grupo Defensa hemos estado respondiendo distintas dudas, particularmente por herencias, por posesión efectiva, por deudas, créditos hipotecarios de casas que se consumieron por el fuego. Pero más que eso, te diría que la gente reconoce en mí la influencia que puede tener estar en un medio de comunicación. Así es que por eso, yo escucho sus problemáticas, sus historias y trato de apoyar en lo que pueda».
Peticiones sobre luminarias, casas destruidas, enseres o vigilancia en la zona son registradas con pericia por Carmen Gloria. En su celular, anota los contactos de los afectados, su problema específico y su fórmula para darles una mano. «Tengo todos los casos en mi teléfono, mira (muestra el aparato), los tengo con nombre y números para ver si damos solución. Los que ves con tickets ya los solucioné. Es que como programa nosotros asumimos el compromiso de no dejar sola a la gente, estaremos todo el año preocupados de ellos», suma.
¿Le han llegado muchas historias fuertes?
«Hay historias que me marcan, hay algunas en las que sólo queda abrazar y consolar. Son todas terribles».
Carmen Gloria comenta que los relatos tienen que ver con muerte, destrucción y sufrimiento, pero a la vez de una fuerza por salir adelante que a ella la emociona. «Sin dar nombres, me llegó el caso de una señora de la tercera edad. Ella me contaba que su casa se consumió y su marido falleció tratando de apagar el incendio».
Qué tristeza.
«El marido se quedó con una manguera tirándole agua a la casa. En eso, él le pidió a ella, que apenas caminaba que arrancara. Ella logró arrancar, pero su marido, no. Entonces, ella hoy queda solita, sin el amor de su vida, sin casa y en un albergue… Entonces, ese tipo de historias me comprometen mucho más y trato de buscarles solución».
¿Qué otros casos está siguiendo?
«Hay otra señora, por esta misma calle, a quien se le quemó la casa y ella vive junto a su hija. Y no tienen dónde irse. Y ahí están, en una carpita. Me enterneció lo ordenadito que tiene la carpa, tiene todo limpiecito, una especie de clóset… está con un ánimo tremendo. Uno podría pensar que podría deprimirse, pero no, ella dice que va a volver a tener su casa y que se va a volver a parar».
Resiliente.
«Te diría que el chileno es terriblemente resiliente, me he dado cuenta recorriendo las tragedias de norte a sur. Eso es muy nuestro. Pero como hay casos de mucha esperanza y de sobreponerse, también se ven otros. Un caballero mayor, casado, por ejemplo, trataba de impulsar a su señora, diciéndole que iban a salir adelante. Pero él estaba con un llanto muy fácil, muy preocupado porque decía yo no tengo vida para reconstruir lo que se destruyó. Fuerte. Eso te llega de forma potente, entonces si puedo ayudar un poco, lo hago».


