Lo primero es dejar que expresen sus emociones, dice una sicóloga
La sicóloga infantil Maribel Corcuera recomienda decirles que estén tranquilos, porque están seguros.
Primero, protección. Maribel Corcuera, sicóloga infantil, explica que los alumnos del profesor de karate al que un hombre le disparó en Calera de Tango debieron recibir apoyo inmediatamente. ¿De qué tipo? «Si es sicológico, maravilloso. Pero si no, de quien sea una persona que dé seguridad. Por ejemplo, si estamos hablando de un gimnasio municipal, puede haber otra profesora que los niños conocen o los papás de algunos de los niños. Ellos pueden ser la persona de contención, independiente del conocimiento sicológico que tengan. Lo que más necesitan los niños en ese momento es sentir protección», explica. También debieron ser sacados lo más rápidamente del lugar donde ocurrió el ataque.
Contención física. «Tocar, abrazar. A pesar de que tengan entre 10 y 17 años, ojalá tomarlos como uno tomaría en brazos una guagua de seis meses. En este caso, como son grandes, abrazarlos con una mano por la espalda y con la otra tomándoles la cabecita», sugiere.
¿Qué decirles? «Tranquilo, estás seguro», «te estoy cuidando, estás en un lugar seguro». Frases de este tipo, recomienda.
¿Qué no decirles? «No llores, no pasó nada». Eso nunca. Explica la sicóloga que no hay que invalidar la emoción del niño. «Si quieren llorar, que lloren. Si quieren gritar, que griten. Si dicen que no quieren volver a ese gimnasio, ok. En ese minuto que digan todo lo que quieran. En ningún minuto contradecir lo que les está pasando», cuenta. «Lo que sí hay que contradecir es si por algún motivo llegan a decir que fue su culpa», agrega.
Casa segura. Ya en el hogar empieza otra etapa. «La salud mental implica principalmente en estos casos sentirse seguro y protegido. En ese momento, ese niño no va a poder sentir que el mundo es seguro. Por lo tanto, lo que está en nuestras manos es lograr que la casa sea segura», dice. Los padres además tienen que tener cuidado al intentar averiguar insistentemente qué está pasando con el niño. «¿Por qué sientes que eres culpable?, cuéntame qué pasó, ahora que estás en la casa, cuéntame qué pasó, lo que viviste. Eso no. Si es que en la noche se despierta llorando, ¿qué soñaste? No. Todas las preguntas se eliminan. Hay que validar la emoción del niño», recalca. Además, debe pasar un tiempo en que el niño no sea expuesto a lo que le da miedo.
Ayuda profesional. Dice que el ideal es que haya una terapia grupal para todos los niños que estaban con el profesor de karate y para sus papás. Después cada familia puede considerar una ayuda especial para el niño. ¿Cuál es el criterio? «Cuando ya es tiempo de retomar la vida y no lo puede hacer. Tener miedo, no querer salir, hasta un punto es esperable. Eso va a depender de la vida del niño, de sus vínculos, de cómo le va en el colegio socialmente. Si se define cuál es el momento y no ocurre, tiene que haber sí o sí atención individual para el niño», afirma.
Investigación. Si la Fiscalía quiere, por ejemplo, tomarles declaración a los alumnos, el peligro es la revictimización, explica Maribel. «En ese caso hay que buscar que sea en un lugar donde el niño se sienta cómodo, nunca jamás en un tribunal, y con algún familiar o con alguna persona con que también se sienta cómodo», define. También existe la posibilidad de que alguno quiera declarar. «Si alguno de los más grandes quiere hablar, también es posible. Si eso lo hace sentirse bien, bueno, pero en un ambiente seguro y con un familiar», advierte.


