El exparticipante de Protagonistas de la fama vive en Jackson Hole, Estados Unidos
En una vía montañosa un auto se salió del carril y lo impactó. La vida es frágil y hermosa, comenta.
Era un jueves más para Jorge Olivares. Muy temprano en la mañana tomó su auto, un INEOS Grenadier que le había llegado hace dos semanas desde Inglaterra y se despidió de la madre de sus dos hijos Gabriel, de un año y medio, y Mateo, de dos meses, a la espera de verlos por la tarde. Iba por uno de los caminos de montaña de Jackson Hole, Wyoming, donde vive hace 10 años, a supervisar algunos proyectos de su empresa de construcción The Painter, cuando un auto lo chocó de lleno.
En una carretera de dos vías, Olivares iba a 30 millas, algo así como a 65 kilómetros y vio cómo se acercaba un vehículo por su mismo carril. El exparticipante de «Protagonistas de la fama» todavía tiene fresco el momento del impacto frontal. «Iba con mi cinturón de seguridad, pero golpeé mi cabeza con el lado izquierdo en la puerta del auto. Dañé mi brazo, cuello y hombro. Todo fue muy rápido. Los airbags se activaron y empezó a entrar humo a la cabina. Mi cinturón de seguridad se atoró y lo corté con un cuchillo que siempre traigo y logré salir por una de las puertas».
Producto del estado de shock pensó que en los asientos de atrás iban sus hijos, por suerte esta vez no lo acompañaron. «Habitualmente los ando trayendo siempre. Lo primero que hice fue mirar hacia atrás. Me sentí bien de que no estuvieran».
Al salir del automóvil, Jorge sintió que «mi respiración se hacía difícil por el golpe. No encontraba mi teléfono y el sistema de seguridad del vehículo contactó solo al servicio de emergencia. La ambulancia llegó rápidamente junto al sheriff de Jackson».
En el hospital St. Johns Health, donde lo revisaron, lo esperaban sus cercanos. No se contuvo y los abrazó. Arrulló en sus brazos a Mateo mientras esperaba en la camilla el resultado de los exámenes. El scanner salió bueno, pero los daños en su cuerpo eran notorios. «Tenía una herida en la rodilla izquierda. Me golpeé la cabeza, me dañé la cervical, mi brazo, cuello y hombro. Además, producto del shock perdí momentáneamente la memoria a corto plazo. Pero dentro de todo estoy bien», asegura.
No la cuenta dos veces, Jorge.
«Tengo dos hijos que debo proteger, cuidar y amar. Cada momento pensaba en ellos y no puedo imaginar que ellos puedan quedarse sin su padre. He tenido accidentes en Chile, una vez me volqué en la Patagonia, pero es diferente cuando eres más grande, tienes responsabilidades y tienes hijos. Uno siente que es vulnerable».
¿Cómo se siente este viernes?
«Amanecí muy adolorido. Fui a trabajar. No tengo opción, soy la cabeza de este negocio. Pero el cuello me duele mucho así que voy a ir al hospital para que me revisen. Lo material está todo asegurado y espero no quedar con secuelas, poder seguir trabajando, construyendo casas para poder darle lo mejor a mis hijos».
¿Qué ha pensado en estas horas?
«Cuando pasa algo así empiezas a ver la vida diferente: es frágil y hermosa. No es fácil estar aquí sin los amigos y otra parte de la familia, pero desde que me fui de Chile siempre he sido un hombre muy fuerte y valiente».


