La comunicadora se operó a fines de diciembre y hoy sigue en recuperación
Después de 10 años con ellas, no le hacía sentido tenerlas. Ya no me gustaban, sostiene.
La idea empezó a rondar por la cabeza de Kika Silva (31) hace dos años, durante su estadía en Los Angeles, California. Primero apareció como posibilidad, luego fue una decisión imperativa: quería remover de su cuerpo las prótesis mamarias que se había puesto a los 21, cuando trabajaba intensamente de modelo. «Simplemente, ya no me gustaba tenerlas», explica en la actualidad la comunicadora, quien cumplió su plan el pasado 20 de diciembre. Ese día se sometió a una cirugía que removió sus implantes.
«He tenido una muy buena recuperación del postoperatorio, llevo un mes y 10 días desde la operación, y aunque hay personas que les ha dolido mucho, afortunadamente yo no he sufrido tanto, me he ido recuperado de manera excelente», sostiene Kika, para agregar que no ha tenido grandes molestas en este periodo. De hecho, hace una semana pudo volver al gimnasio e incluso pudo meterse al mar.
¿Por qué ya no le gustaban sus implantes, Kika?
«Porque las empecé a sentir externas a mí y escuché a mi cuerpo? soy fiel creyente que cuando una está atenta a lo que el cuerpo va necesitando y sintiendo con su cuerpo, se es capaz de ir decidiendo bien. Quizás en el pasado quería, pero hoy ya no lo quería más».
¿Le molestaban físicamente o era un tema mental?
«Me molestaba tenerlos, era un tema mío sicológico. Sentía que eran un agente externo a mi cuerpo y no lo quería. Con un camino de autoconocimiento y mucha reflexión llegué a entender que tenía un plástico dentro de mi cuerpo, que es un material que trato de evitar siempre. Entonces, tener un plástico dentro mío no me estaba haciendo sentido».
¿Se arrepiente de haberse puesto prótesis?
«Me operé exactamente hace 10 años y tres meses y en ese minuto fue la mejor decisión que pude haber tomado. No me arrepiento de haberlo hecho? En ese minuto trabajaba full time de modelo, vivía en México. Para mí era un tema de seguridad para cumplir con lo que me pusieran de prendas y no tener problemas. En el fondo, para que no hubiera impedimento para trabajar. Fue netamente por un tema de seguridad en el minuto que trabajaba de modelo».
¿Consideraba que no tenía tanto busto?
«Siempre fue un tema de comodidad y seguridad más que de tamaño, porque la verdad es que el tamaño no fue problema. De hecho, ahora que me las saqué, me sorprendí, porque en verdad sí tenía. No era que no tuviera».
¿Le cambió mucho la talla?
«De talla no tengo idea, todavía. Tengo un par de bikinis que sí puedo seguir usando, que ya me los probé y todo bien. También tengo otros que ya no. Tampoco tenía tanto (con los implantes), entonces, no sé, no es tanta la diferencia. Tengo prendas que puedo seguir usando y que no se vieron afectadas en este cambio».
Gin, el mejor enfermero
Tras su cirugía, Kika enfrentó la muerte de su perro Gin, más que mascota, un compañero de vida para ella. «Logré estar los primeros cuatro días de mi postoperatorio en cama, con él. Fueron mis últimos días junto a él, así que lo agradezco muchísimo», recuerda emocionada sobre el fallecimiento del bulldog francés, ocurrido el 25 de diciembre pasado.
La comunicadora sostiene que en plena recuperación, vio a su perrito partir. «No lo pude tomar en brazos porque yo no podía hacer fuerza. Eso fue súper triste. Después, cuando estábamos en el entierro, en un minuto me senté, me puse en el piso y mi mamá me lo puso como para poder agarrarlo un rato, para que no hiciera fuerza», rememora.
Ánimo, Kika.
«Viéndolo del lado positivo, agradezco que mis primeros días que estuve en reposo total pude disfrutarlo. Pude estar con él y él fue el mejor enfermero que pude haber tenido. Así que lo agradezco mucho».


