Trabaja en la Universidad del Alba y su fórmula es ser cercana, pero estricta
Con algunos alumnos me siento un poco como mamá, con otros como la hermana mayor, dice la kinesióloga.
Hace poco más de un lustro, Verónica Roberts (42) decidió girar completamente su panorama profesional hacia la docencia. Después de ser Miss Chile y participar de espacios televisivos como «La granja Vip, «Calle 7» o «El baile de TVN», la kinesióloga comenzó a perfilarse como profesora en la Universidad del Alba, centro académico al que llegó en 2021 y donde instruye a estudiantes de fonoaudiología, tecnología médica y de su propia carrera. Fueron ellos quienes recientemente la galardonaron. En el Aula Magna de la sede santiaguina de la universidad, Verónica resultó ser distinguida la tarde de este martes como una de las mejores docentes del plantel durante 2024. Según la institución, el galardón, expresado en un diploma, destacó el «compromiso excepcional con la calidad en la educación y el desarrollo formativo de nuestros estudiantes».
«Es la primera vez que me premian de esta forma, esta es una ceremonia relativamente nueva en la universidad, así que estoy muy agradecida», reacciona Verónica frente al estímulo, que se explica en base a la evaluación docente que los estudiantes hicieron a fines del año pasado y la valoración interna que los directores de carrera tienen respecto al profesorado. «Si estas dos evaluaciones coinciden en un buen porcentaje, sobre 95%, estás dentro del grupo de los galardonados», detalla la agasajada, quien proviene de una familia de profesores. «Mi abuela, mi abuelo, mi papá, mis hermanos y mi marido son docentes», asegura.
¿Cómo se siente respecto a este premio?
«La verdad es que estoy muy contenta, muy agradecida y muy sorprendida de sentir este cariño de los alumnos. Que ellos, junto a los directores de carrera, evalúen de buena forma mi labor como docente, hacen que sienta que estoy haciendo las cosas bien. Finalmente lo que yo hago es en pro de mis alumnos, de que ellos aprendan, que estén contentos y de que su aprendizaje sea significativo. Que me reconozcan quiere decir que estoy llegando a sus corazoncitos, a sus mentes».
¿Mucha emoción?
«Estoy súper emocionada, porque la docencia no es fácil. Es harta la pega que tengo y se agradece que te la reconozcan».
Al momento de explicar la fórmula docente con la que trabaja, Verónica sostiene que intenta ser «cercana» con los estudiantes, pero a la vez «estricta». «Con algunos alumnos me siento un poco como mamá, con otros como la hermana mayor. Siempre manteniendo el respeto mutuo, intento ser cercana en el sentido de entenderlos, porque todos somos humanos. Todos tenemos problemas, todos tenemos cosas aparte de la realidad universitaria, entonces se entiende a veces cuando tienen predicamentos, ya sea familiares o de otra índole. Trato de apoyarlos en lo que pueda y de estar muy atenta», resume.
¿Y en qué es estricta?
«A pesar de ser cercana y de que se sientan contenidos, dejo súper claro que eso también tiene deberes. Estos deberes son cumplir con las clases, llegar a la hora, que cumplan con los trabajos, con los plazos y tiempos de entrega. Ahí suelo ser estricta, entendiendo siempre que antes de ser docente y kinesióloga, soy docente, soy mamá, soy mujer y persona, entonces también entiendo los problemas que puedan tener. Y ahí trato de ser contenedora».
¿Cuál es su fórmula particular de enseñanza?
«Trato de buscar contenidos de forma distinta, porque todos aprenden de manera diferente. Algunos son más auditivos, otros más visuales, otros más kinésicos. Entonces, trato de buscar formatos que apelen a eso».


