El ex presidente de los árbitros formó una academia y tiene un colegio en Maipú
El ex Juez de Hierro dice que le gustaría trabajar en un medio de comunicación y llevar a cabo un plan de seguridad en los estadios.
Javier Castrilli (67) -el otrora Juez de Hierro del fútbol argentino y ex presidente de la Comisión de Árbitros en Chile- se instaló definitivamente en Santiago hace algunos meses en compañía de su señora -Carina Callasi- y dice que cuando le dijo a su familia que lo haría «no se sorprendieron y me apoyaron de inmediato. Desde 2021 que yo vivía entre Argentina y Chile así que mi decisión fue fácil».
¿Cuál fue la razón principal de vivir acá?
«La verdad es que me hice de un grupo de amigos y con ellos comencé unos emprendimientos. Armé una academia de formación arbitral junto a los ex jueces chilenos Braulio Arenas y Osvaldo Talamilla y con este último tengo la propiedad de una escuela libre, la Santiago Bueras, en Maipú, comuna donde me instalé a vivir en un condominio con mi señora».
Con su academia, ¿qué pretende?
«Mi pretensión es ayudar a que a gente interesada sepa lo que hay más allá de las 17 reglas. Que cuál es el fin y por qué se aplica cada regla».
Los árbitros en Chile sólo pueden ser formados en el INAF. ¿Quiere competir con ese monopolio?
«En Chile está todo muy centralizado y el INAF se enfoca sólo en formar árbitros profesionales. Esta academia en verdad está abierta a todos los que quieran aprender del fútbol y de sus reglamentos, incluidos entrenadores, periodistas o hinchas. De hecho, hemos sido contratados ya en algunos municipios, como el de Colina, donde hemos ido y durante seis sábados damos charlas. También iniciaremos una modalidad on line para que pueda sumarse gente de regiones que es lo que no cubre el INAF. Ojalá podamos llegar a muchos y que algunos de ellos puedan después arbitrar en el fútbol amateur, que está muy dejado de lado en Chile».
Usted tuvo un estilo muy definido arbitrando. Duro y seco. ¿Quiere imponer el modo Castrilli en los árbitros que forme?
«El estilo que usted dice que tuve fue el del conocimiento de las reglas y de la aplicación de ellas, partidario del respeto y del orden. Pude haberme equivocado, pero jamás fui en contra de un futbolista. Fui dialogante, advertía sin aspavientos, explicaba mis decisiones, pero lo hacía cuando la pelota estaba lejos, para que no fuera un factor de polémica. Soy de potrero. Conozco y respeto los códigos».
Curioso porque nadie olvida el día que usted expulsó a Diego Maradona (16 de junio de 1996) en un partido entre Vélez y Boca. Ahí usted no le contestó nunca el porqué de su decisión.
«Le voy a decir la razón: ese día, Maradona tuvo dos acciones que me indujeron a eso. Él me señaló a mí a la barra de Boca como culpable de la derrota y por eso lo expulsé y se lo dije. Y, en segundo lugar, llamó a las cámaras de televisión para hacerme ver como el malo de la película. No tenía por qué participar de ese show. Eso no me hace duro y seco».
Según usted, ¿un árbitro puede dejar en evidencia qué equipo le gusta? Porque es obvio que todos tienen preferencias.
«No, no debe nunca dejarlo en evidencia. Eso atenta contra su credibilidad y eso no se puede aceptar».
Usted ya no es árbitro. ¿Qué equipo le gusta?
«Yo me crié jugando en la calle y con mis amigos íbamos a las canchas a ver partidos donde pudiésemos entrar gratis. Así que iba a ver a varios equipos. Incluso iba a ver partidos de rugby, aunque no entendía sus reglas?».
Insisto. ¿Qué equipo le gustaba?
«Mi familia era toda de San Lorenzo y eso me influyó, pero se me fue pasando. Tanto así que en una definición de campeonato, por ser cien por ciento árbitro, me pasó algo que no olvidaré: impedí a mi mamá ver a San Lorenzo dar la vuelta olímpica».
¿Cómo fue eso?
«San Lorenzo disputaba el título y yo le dirigí a San Lorenzo el penúltimo partido del torneo ante Vélez. Si no perdía, era campeón. Mi mamá (Nélida Amalia Visca), que era fanática de San Lorenzo, estaba muy enferma me dijo que quería ver a su equipo dando la vuelta olímpica. Pero ese día, yo le anulé un gol a San Lorenzo y, en los descuentos lo ganó Vélez. El siguiente domingo, San Lorenzo igual fue campeón. Pero mi mamá se murió el miércoles anterior?»
Usted siempre ha sido opinante, tanto en medios tradicionales como en redes sociales. ¿Seguirá en esa postura?
«De todas maneras. Me gusta opinar y también enseñar. Y yo, cuando opino, es porque estoy seguro de lo que digo porque conozco las reglas del juego. Yo era comentarista en ESPN y renuncié por venirme a Chile y por supuesto que me gustaría retomar eso en algún medio acá. Y por cierto que voy a seguir escribiendo en X cada vez que vea algo que merezca ser puesto en evidencia».
En Argentina tuvo un puesto en el gobierno para combatir la violencia en los estadios. Acá ese es un tema grave. ¿Le gustaría participar en la elaboración de una política sobre el tema?
«Por supuesto, lo haría encantado porque, al venirme a vivir a Chile me siento parte del fútbol de este país. Y en este tema de la violencia en los estadios tengo experiencia. Como usted dice, en Argentina fui subsecretario de seguridad en los estadios de fútbol por cinco años y personalmente redacté leyes que fueron aprobadas en el Congreso. Fui el que decidió en un River-Boca jugar sólo con público local, algo que luego se hizo una costumbre en Argentina. Que me llamen del ministerio para ayudar acá en Chile. Soy experto en la materia».


