Sus padres, Gert y Ximena, la invitaron a almorzar, pero ni para eso le alcanzó el tiempo
La atleta quebró su propia marca en los 400 metros planos del Continental Tour Bronze, en Santiago, y viajó a entrenar con su pololo, el brasileño Alison dos Santos.
Una verdadera locura desató Martina Weil (25) en su paso por Chile este último fin de semana, donde centenares de personas se dieron cita en la Pista Mario Recordón del Estadio Nacional para verla en acción. Y ella no les falló.
Primero fue el viernes, cuando batió el récord de los 200 metros planos (22.91) en el Orlando Guaita. Y la guinda de la torta la puso este domingo, en el marco del Continental Tour Bronze, que también se celebró en el recinto ñuñoíno, cuando en un gran remate dejó atrás a la colombiana Lina Lincona, y marcó 50.56 segundos, mandando al archivo los 51.05 que ella misma ostentaba desde 2024, estableciendo un nuevo récord nacional para los 400 metros planos.
Este hito dejó a Weil a un pasito de meterse en la élite planetaria (velocistas que corren debajo de los 50 segundos el giro a la pista). Y la clasificó directamente al Mundial de Tokio, de septiembre próximo. Así, la heredera de Ximena Restrepo, quien aún conserva la plusmarca sudamericana de la distancia (49.64 en 1992), y de Gert Weil, podrá acceder a invitaciones para correr la competitiva Liga de Diamante, que a lo largo de 14 paradas en la temporada reúne a los mejores atletas del mundo en diversas especialidades.
«Es rico poder entrar a competencias de mejor nivel, así que estoy esperando llegar a ver el mensaje de mi manager, que está volviendo de China, porque estaba allá con sus atletas por la Diamond League. Así que ¡por fin!», cuenta, emocionada, Martina.
Eso sí, no tuvo tiempo para celebraciones: este domingo viajaba a a Estados Unidos, «a entrenar unos diez días con Alison (Dos Santos, su pololo), mientras el resto de mi equipo belga está en el Mundial de Relevos de China. Entonces, para no entrenar sola en Bélgica, me voy a ir ahora un par de días a verlo».
¿Ya la felicitó?
«No, porque mi teléfono está en la cámara de llamado (zona donde calientan y aguardan los atletas antes de salir a la pista) y no he podido hablar con él todavía. El viernes fue muy divertido, porque a la misma hora que yo corrí los 200, él estaba compitiendo en los 400 con vallas del Grand Slam Track de Miami. Y también ganó. A las 4 (del domingo), corre de nuevo, así que iré a decirle que hice mi mejor marca. Más le vale a él también hacerla».
El brasileño, campeón del mundo en 2022, no solo volvió a ganar, sino que logró su mejor registro: 44.53.
¿Y sus padres qué le dijeron?
«El abrazo de mi mamá vale más que mil palabras. Ellos siempre están en todas conmigo. El viernes, mi papá abrió una botella de champaña muy rica en mi casa y todos tomamos una copita. Esa noche celebramos y dijimos: Ahora vamos por la de 400. Así que están muy felices».
¿Y se le abrió el apetito para ir por la marca de su madre?
«Es un objetivo, yo quiero bajar de los 50, pero recién bajé de los 51, así que ahora a descansar un poquito, a recuperarse y al Mundial con todo».
Su madre, en tanto, no para de recibir saludos por el logro de su primogénita: «Yo sabía que estaba lista, y hoy necesitaba a alguien que la ayudara en la carrera. Afortunadamente estuvo Lina, de Colombia, que la acompañó hasta los últimos 100 metros. Y al verla dije: Aquí viene. Y se dio. Así que es rico ver que después de tanto entrenamiento y tanto trabajo, los resultados se dan. El deporte es muy complejo, y lograr las marcas que uno quiere no es fácil. Por eso estoy muy contenta por ella. Ahora la invitamos a almorzar, pero me dijo: Mamá, no alcanzo. Así que se fue a empacar y celebraremos solo nosotros y luego con ella».
Quedó a 92 centésimas de su marca, Ximena.
«No dudo que pueda correr en 49 segundos. Y para mí no habría felicidad más grande que el récord sudamericano quede en poder de ella».


