Según datos de la Encuesta Casen 2022, los hogares monoparentales (encabezados por una persona que vive con sus hijos o hijastros, sin cónyuge ni conviviente) representan el 24,4% del total del país. Es decir, uno de cada cuatro tienen una sola figura materna o paterna. Ese porcentaje equivale a 1.707.476 hogares.

De esa cantidad el 82,2% corresponde a jefaturas femeninas. O sea, 1.403.825 de ellos son encabezados por mujeres.
La alta exigencia social que se les impone a las mujeres puede explicar en parte el cansancio que muestran muchas.
«Ellas tienen más riesgo de insomnio y patologías de salud mental que los hombres», comenta Catalina Torres, neuróloga de la Clínica Santa María y activa generadora de contenido en Instagram gracias a su cuenta @Dra.BuenDormirySalud.
La especialista dice que esa mayor tendencia de depresión y ansiedad redundan en una peor calidad de sueño.
Al hablar de las madres, explica que «las mujeres están privadas de sueño crónicamente al menos hasta los dos primeros años de vida de sus hijos. Es decir, duermen menos horas de las necesarias, mucho menos que los hombres».
¿Por qué ocurre eso?
«Las madres están en un estado más de alerta ante cualquier estímulo o ruido. Es algo evolutivo que le provoca que su sueño esté más cortado, fraccionado. Se gatilla un estado de hipervigilia».
Ese estado de alerta perdura con los años. Para esa clase de situaciones, Torres propone que las madres busquen redes de ayuda. «Si ellas duermen bien van a tener una mejor regulación emocional y estado emocional; por ende, estarán más disponibles para sus hijos. Dormir bien les ayudará a ser mejores mamás porque su reactividad y salud mental estarán mejores».
La neuróloga explica que no hay un estudio científico que compruebe sobre la conveniencia de tener cierto tipo de cama o almohada para ayudar al descanso. Sin embargo, explica que lo ideal es que las personas busquen aquello que colabore con un ambiente confortable y seguro para inducir el sueño.
Y un consejo de oro: sacar la televisión del dormitorio, para que este sitio se convierta en un recinto que invite al descanso o a la actividad sexual.
Multifuncionales
Además de los temas biológicos de la maternidad, Catalina Torres explica que existe una exigencia social que se llevan las madres durante la crianza. «Soportan una mayor carga mental porque están muy pendientes de detalles sobre las obligaciones de sus hijos, de cuándo llevarlos al dentista, las tareas en el colegio, si están enfermos.
Además, las mujeres desarrollan más roles, lo que implica una sobrecarga que incide en el estrés, que es una de las mayores causas del insomnio».
¿Qué hacer en esos casos?
«Les recomendaría que hagan ejercicio porque les ayuda a la calidad del sueño y a la salud mental. También que no tomen bebidas estimulantes por la tarde: café, té, mate, colas. Que hagan relajación, dejen el celular unas dos horas antes de acostarse. No usar luces brillantes en la noche. No dormir siesta, tener un buen manejo del estrés. Mantener horarios más o menos estables aún en fin de semana. Es decir, levantarse relativamente temprano. No automedicarse y consultar si hay un problema».
Almohada adecuada
Uno de los elementos importantes en cualquier cama es la almohada. Maximiliano Niño, kinesiólogo de la Clínica Alemana, comenta que si bien no existen estudios concluyentes sobre cuál es la cabecera para todos, para colaborar con el buen descanso deben «mantener alineada la columna cervical».
Es decir, el cuello no debe quedar ni elevado ni hundido con respecto a la espalda.
«Tanto si duerme de espalda o de costado, una persona más corpulenta buscará una más alta, mientras una menuda preferirá una menos ancha, con la idea de que no queden desalineados», comenta.
¿Alguna recomendación?
«Que cada una busque aquella que le acomode para que los ligamentos y músculos no queden tensos y ayuden a un mayor relajo. De caso contrario, se genera un estrés en la zona: las articulaciones quedan comprimidas, provocando que la persona despierte o amanezca con un dolor en el cuello».
Además, la altura inadecuada de la almohada podría causar una obstrucción en las vías respiratorias.
Por ello, Niño sugiere probarlas antes de comprarlas y cambiarlas cada dos años. En caso contrario, la mamá puede apoyarse en otros implementos de la casa, como cojines.