Tres historiadores analizan la apoteósica entrada a caballo de Arturo Vidal en el Estadio Monumental
Hay una relación con ser una persona más extraordinaria de lo común y andar a caballo. Cuando eres buen jinete sabes manejar el arte de la guerra, explica Sebastián Salinas.
La apoteósica presentación de Arturo Vidal en un Estadio Monumental repleto hasta las escaleras dio la vuelta al mundo, tanto por su factor emotivo, con lágrimas incluidas del King, como por su espectáculo digno de la Edad Media. El volante de 36 años aterrizó en la cancha en un helicóptero, se calzó una corona y capa, tomó una espada y dio una especie de vuelta olímpica arriba de un caballo de pelaje negro. Oficialmente, el Rey Arturo había regresado.
La estética de la presentación, llena de guiños a los caballeros y reyes de siglos pasados, obviamente llamó la atención de los hinchas. Tres historiadores y académicos analizan la importancia del caballo, el animal favorito de Vidal, a lo largo de los años.
«En la Edad Media el caballo era símbolo de prestigio social porque era muy caro tener uno. Era un elemento de lujo, lo usaban las capas más altas de la sociedad, para torneos, caza, pesca, agricultura, diversión y guerra. En ningún caso los usaban las capas más bajas. Por eso es que hasta nuestros días llegó el dicho de que ser caballero es tener cierta nobleza, distinción», dice el Dr. Francisco Gallegos, historiador de la Universidad de Santiago.
Gallegos también corrige una noción equivocada respecto del tiempo en que comenzaron a usarse para conquista o entradas triunfales por otras ciudades. «En la Edad Media se empezaron a hacer diversas tácticas de guerra con caballos, cosa que antes, ni en la época del Imperio Romano o de Alejandro Magno, eran utilizados. Nuestra cinematografía ha hecho que tengamos, tal vez, la idea de Alejandro Magno subiéndose a un caballo entrando por la ciudad, pero esa cuestión no sucedió necesariamente así», dice.
Sebastián Salinas, también historiador e hincha colocolino, complementa las ideas de su colega. «Antiguamente, antes de que aparecieran las máquinas modernas de guerra, el caballo era un símbolo de poder y también de capacidad. El caballo es un animal que hay que domar, acostumbrarlo a la guerra. Por lo tanto, cuando eres un buen jinete de guerra es como que manejas el arte de la guerra. El caballo era sinónimo de poder porque durante muchos siglos fue el arma fundamental que imponía velocidad, control y permitió que la distancias se hicieran accesibles», señala.
Salinas agrega más antecedentes: «Desde muy temprano hay una unión entre poder y tener caballos. Son animales que cuesta su mantención, por eso la hípica es apodada, a veces, el deporte de reyes. Y a uno también se le olvida que la palabra caballero viene de caballo. Hay una relación con ser una persona más extraordinaria de lo común y andar a caballo. El caballo tiene que ver con los grandes hombres».
Alfredo Gómez, historiador docente en la Universidad de Santiago, ofrece su visión del simbolismo de la corona portada por el King Arturo. «En efecto parece que su mensaje es que sigue siendo el rey. Aunque la corona y espada son sólo parte del poder monárquico, en efecto, nuestro futbolista ha echado mano a su acervo y experiencia europea para proclamarse rey. Es la imagen del rey guerrero; una escena ecuestre que se remonta a los imaginarios del poder de la Edad Media, y aún antes, en la Antigüedad», dice.
«Vidal intenta recrearse como rey absoluto de la nación de masas, intenta instalarse en el imaginario popular como una figura sin contrapeso. Si uno compara este acto, es como una investidura de Rey del Fútbol, tomando elementos medievales. César, Alejandro Magno y cientos de figuras históricas y castrenses han utilizado esos elementos simbólicos. Es el rey del juego de naipe español, evoca poder y tiene una naturaleza lúdica. Creo que aporta en regresarle el alma al país», cierra Gómez.


