Lo explica Pelayo Covarrubias, de Fundación País Digital
Institución muestra los grandes avances registrados en Chile desde 2013
Buenas noticias sobre la conectividad en Chile trae el estudio «Hogares conectados, un camino hacia la inclusión digital», presentado este lunes por la Fundación País Digital. De acuerdo al informe, que mide los principales avances en la materia entre 2013 y 2022, hoy en Chile el 93% de los hogares tiene algún tipo de conexión a internet, mientras que en el 2013 esa cifra llegaba a solo 46,3%. Es decir, en menos de una década, la cobertura fue duplicada. Según el estudio, presentado en un evento realizado en la subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel), en 2022 había 6.506.762 hogares conectados, con una cobertura urbana de 94,2%, y una rural de 83,6%, lo que implica un crecimiento en nueve años de 69,4%
Pelayo Covarrubias, presidente de la Fundación País Digital, destaca el gran avance alcanzado por Chile en estos nueve años. «Lo que muestran los datos es muy positivo. Se duplicó la conectividad fija o móvil; la brecha urbano-rural, que en 2013 era más de 35 puntos porcentuales, hoy es de 10%», explica.
Las cifras colocan a Chile en el top ten de conectividad en el mundo. «Como país, según Ookla, empresa especializada en pruebas de velocidad en internet, somos cuartos en el mundo; los octavos en el uso de datos móviles y diez en conexiones de banda ancha fija en la OCDE. Es decir en nuestro país la conexión, la velocidad y los precios promedio son muy competitivos a nivel mundial. En este último ítem, por ejemplo, el precio por plan es de US$25, pero hay desde $11.000, según la tecnología de que se trate y el promedio para banda ancha es de $20.000. Esto nos sitúa entre los cinco más baratos del mundo».

En infraestructura y prestaciones Chile está muy bien, ¿cómo estamos en el uso de estas tecnologías?
«Ese es el gran tema. El mayor desafío que nos muestra este estudio que usa los datos de la encuesta Casen, encuesta Subtel y varios otros estudios, es que a pesar de esta buena tecnología y conectividad, tenemos grandes brechas en uso».
¿Cuáles?
«Con ese buen escenario de fondo nos preguntamos quiénes están desconectados y arribamos a que es la población más adulta, los jefes de hogar mayores de 60 años, con bajo nivel de escolaridad y muy solos. Ahí hay un porcentaje muy relevante sin conexión (15,5%) y de ellos, el 40% vive solo. Es decir que tenemos a mucha gente que vive sola, a la que la van cuidar, pero por personas también muy vulnerables, sin conectividad. Esto nos preocupa muchísimo».
¿Y por qué están fuera de la tecnología?
«Hace diez años cuando a la población sin internet se le preguntaba por qué no la tenía, la respuesta más importante era por el alto costo del equipo y del servicio, la suma de lo que se llama la canasta digital. Hoy ya no es así. La respuesta mayoritaria a dicha pregunta hoy se reparte entre que nadie del hogar sabe usar internet y que no les interesa. Esto es muy profundo, porque habla de la educación digital que tenemos. Eso nos obliga a educar a estas personas. En este punto hay brechas muy relevantes, con regiones como Los lagos, La Araucanía o Ñuble, en que más del 30% de la población no posee estas habilidades digitales para entrar a internet».
¿Qué rol juega como derecho social la ley de internet promulgada recién?
«Esta nos permitirá entregar un subsidio como servicio publico y este debe ir muy de la mano con la alfabetización digital. Debemos promover el uso productivo, no solo entregar internet para bajar videos y ver Netflix, sino para hacer trámites en línea con instituciones públicas y privadas; para capacitarse en línea, poder tomar educación formal a distancia, ser capaces de comprar y vender artículos por internet. Son todas cosas fundamentales en una economía digital y el problema es que en esta población no se hace. Y el costo para la comunidad entera es muy alto».


