Ladrones se llevaron hasta medallas de la casa del campeón paralímpico Alberto Abarza
El monto de lo sustraído fue avaluado en 31 millones de pesos, pero el deportista cree que podría ser mucho más.
Amante del cine y de las películas, lo que más lamenta el nadador paralímpico Alberto Abarza del robo a su casa en Maipú, del que fue víctima el martes, es el proyector portátil Nebula Cosmos 4K Laser con el que disfrutaba del séptimo arte. Solía llevarlo a la parcela de su mamá y a las casas de sus amigos, porque también sirve para hacer karaoke.
«Lo que más siento es mi proyector. Lo tenía hace un año y medio y veía películas en mi casa. Es portátil, servía para hacer karaoke también. Mi hermana me decía: tienes una gran tele y estás comprando un proyector. Me encalillé como seis meses para comprarlo. Las últimas películas que vimos allí fue Pobres criaturas, con Emma Stone, y una más antigua, La isla siniestra, con Di Caprio. Me gusta ver películas. Cuando me avisaron del robo, el martes, estaba en el cine, viendo una película de tenistas (Desafiantes). Primera vez que veía una película de Zendaya», cuenta el multimedallista parapanamericano y paralímpico.
Abarza se enteró del robo por una vecina que vio la reja y la puerta principal forzadas. Le avisó a su hermana Millaray, quien lo acompaña en sus competencias, porque estaba más cerca de la casa y ella comprobó el delito.
«Justo la casa estaba sola. Fue como a las tres de la tarde, lo vimos después en las cámaras. Me robaron a mí y, a los diez minutos, a una vecina que está una o dos casas más allá, una familia china. Dos por uno. Te deja inseguro. Lo material no es lo más importante, pero te sientes vulnerado. El único lugar donde te sientes seguro ya no lo es.
Vimos las cámaras y ni siquiera dijeron aló para ver si había alguien. Eran cuatro tipos, tres bajaron de un auto que estaba encargado por robo, nos enteramos después, y otro se quedó en el vehículo. El robo fue justo en las dos casas que tenían el papel que dejan los funcionarios del Censo cuando no hay nadie. Estaba el papelito pegado con scotch. A lo mejor hay que cambiar eso, porque es un dato para los delincuentes», reflexiona.
Inicialmente, el monto de lo robado fue avaluado en 31 millones de pesos, porque también se llevaron relojes y joyas, pero Abarza cree que puede ser mayor, porque cada vez echan de menos más cosas.
«Me llevaron medallas, no sé qué van a hacer con ellas, porque no creo que alguien pueda comprarlas o les interesen.
Relojes, los trajes de baño que valen como 300 mil pesos cada uno, la maleta del Team Chile con ropa deportiva. En el momento no me di cuenta de todo lo que se llevaron. Pensé que se habían llevado un solo reloj, pero se llevaron tres, dos Omega y un Garmin deportivo. Ahora voy a entrenar con jeans. Dentro de lo malo, al menos tenemos tiempo para encargar los trajes de baño, porque se hacen a medida. Hubiera sido tres semanas antes de París y no sé qué habría hecho», relata.
No es primera vez que Alberto Abarza es víctima de la delincuencia. Ya le habían hecho un portonazo, también afuera de su casa, cuando su novia estaba embarazada y recibió golpes.También una encerrona en la autopista Américo Vespucio.
«Nosotros estábamos en proceso de cambio, aunque yo era el más reacio a irme, porque me encanta la gente, los vecinos, peso esto te va tirando a otro lado. ¿Dónde me voy? Prefiero no decirlo, capaz que me roben de nuevo», dice el deportista que viaja a Alemania a competir en las World Series la próxima semana.


