Por ahí pasaron célebres delincuentes
Fueron construidos en 1929 y pasaron por ahí personajes emblemáticos del hampa chileno.
El 2 de junio de 1993 salió al aire el primer capítulo de «Mea culpa», el programa que durante 14 temporadas recreó casos policiales emblemáticos de la historia reciente de Chile. La introducción del espacio mostraba al periodista Carlos Pinto emergiendo entre las sombras y en medio de una espesa niebla de una antigua cárcel.
Este domingo 25 de mayo, el público podrá conocer la locación donde se rodó esa escena de culto, que se sigue viralizando en redes sociales. La Policía de Investigaciones abrirá para el Día del Patrimonio los 25 calabozos que perduran, aunque ya no son usados, en el cuartel general de avenida General Mackenna.
El subprefecto Rodrigo Paredes, jefe del Departamento de Comunicaciones Externas de la PDI, explica que decidieron reabrir el histórico edificio debido al interés por conocerlo que muestra la gente que circula por esas calles. También, agrega, por la buena evaluación que recibió la policía en la última encuesta CEP (lideró la confianza pública con el 59% de los votos).
La Patilla
Los calabozos de General Mackenna funcionaron como centros de detención hasta el 2000, cuando comenzó a entrar en vigencia la reforma del Código Procesal Penal. Fueron construidos junto al edificio que alberga al cuartel central de la institución en 1929 por el arquitecto Alfredo Benavides Rodríguez, por encargo del ministerio de Obras Públicas.
Las celdas se repartían en tres niveles, dos de ellos en subterráneo. La principal o calabozo general, donde caían los delincuentes comunes, era conocida coloquialmente por la policía como Patilla, una chilenización de La Bastilla, la fortaleza de París usada como prisión durante la etapa de la monarquía francesa.
La Patilla estaba a cargo de la Guardia de Prevención de la policía. «El flujo de reos era muy inferior al que hay actualmente. En los inicios no teníamos brigadas especializadas. Se hacían rondas preventivas a cargo del servicio de turno y los delincuentes sorprendidos en flagrancia quedaban detenidos acá hasta que la justicia decidía la condena. Podían estar hasta cinco días y más si es que se solicitaba una prórroga», describe el subprefecto Paredes.
Cuando llegaba un detenido el protocolo era así: lo llevaba el oficial aprehensor y era recibido por el guardia, que hacía el registro de sus pertenencias y verificaba que viniera en buenas condiciones de salud. Luego de eso venía el proceso de filiación, el detenido pasaba a una oficina donde se le tomaban las fotos de rigor y sus huellas dactilares.
En esa época, frente al cuartel general, se encontraba la Cárcel Pública de Santiago. Estaba unida por un túnel con la PDI. «Los reos eran traslados por ahí hasta la cárcel o a los tribunales, que también estaban al lado».
Los conocidos
En los antiguos calabozos circularon personajes emblemáticos del hampa. Como el Cabro Carrera (el narcotraficante Mario Silva Leiva, detenido en 1997) y el Guatón Romo (Osvaldo Romo, ex agente de la CNI, detenido en 1992).
«Desde pequeños escuchamos alguna vez la historia del Viejo del saco, que se llevaba a los niños. Ese hombre efectivamente existió. Era un criminal de Carrascal, que con su brazo izquierdo -era zurdo- raptaba y secuestraba a menores y mujeres. Abusaba de ellos o extorsionaba a sus familias por su rescate», relata Paredes.
El sujeto se llamaba Francisco Varela Pérez y vivía en situación de calle. En los años 50 se convirtió en un gran enigma para la policía, que debió redoblar esfuerzos y recursos para dar con su identidad. Cuando cayó detenido pasó sus primeros días de cautiverio en un calabozo.
La historia del Tucho Caldera también será narrada a los visitantes del Día del Patrimonio. Era un carnicero de San Felipe que cometió un crimen atroz en mayo de 1947. Debido a la larga investigación que la policía inició nació la Brigada de Homicidios.
También pasaron por ahí personajes políticos. Como el ex Presidente Ricardo Lagos, quien estuvo 19 días detenido en el recinto en el marco de la Operación Albania, encabezada por agentes de la CNI en septiembre de 1986.


