Azzartt Maveth pagó $3.800.000 por realizarse una lipoescultura
Llevaba años deseando este procedimiento, pero antes invirtió en un auto, el pie de su casa y un viaje de su hijo, Facu.
Azzartt Maveth se describe como una persona con ideas fijas y cuando se propone una meta, nada la distrae. La joven de 29 años, también conocida como La Tía de la Micro y que fue participante del reality «Tierra brava», pasó siete años pensando en someterse a una operación para recuperar su cuerpo previo a convertirse en madre. Este viernes logró su propósito: se hizo una lipoescultura 360, procedimiento por el que pagó $3.800.000 y donde se preocupó de investigar todos los antecedentes del médico y la clínica.
Antes de tomar la decisión, reunió el monto en tres ocasiones pero utilizó el dinero en las prioridades del momento. Primero se compró un auto para que ella y Facu, su primogénito de casi siete años, se movieran con más comodidad. Luego entregó el pie para su casa y hace unos meses pagó el viaje de su niño para que viera a su papá en Estados Unidos.
Ahora, tras ahorrar el dinero, la tiktoker -que se hizo conocida por mostrar su día a día manejando locomoción colectiva- se preocupó de dejar todo organizado. Su hijo viajó un par de días al sur y contrató a una Tens (técnico en enfermería), llamada Francisca, para que la ayude con los cuidados postoperatorios. «Soy muy ordenada. Dejé todo comprado en el supermercado y mis mascotas están con unas amigas. Nos hemos llevado súper bien con la Fran. Lo más gracioso es que ella veía mis videos en TikTok y ahora me cuida y me cocina. Se ha portado un 7», agrega.
¿Cómo ha sido su recuperación?
«Yo soy súper entregada a Dios en estos casos. Cuando me toca una operación, me entrego e ingresé al pabellón sin nervios. Desperté cuando me estaban poniendo la faja y dije me duele, ¿cómo quedó mi trasero?. Todos se rieron. En este tipo de lipoescultura me sacaron grasita de la espalda, el abdomen y los brazos y la colocaron en mi trasero y las caderas. Estoy tuneada full, jajajá. Sentí que este era el momento perfecto porque pude ahorrar, el Facu está grande y entiende lo que yo hice».
¿Qué espera emocionalmente de este cambio físico?
«Para mí esto es un logro porque no todos pueden operarse. Es una inversión en tu cuerpo y espero sentirme con más confianza. Desde que tuve a mi hijo, siempre le di prioridad a él y es lo que corresponde. Pero a veces me sentí muy mamá y muy pocas veces mujer. Ahora me siento al ciento por ciento como madre y mujer».
¿Cómo le explicó a su hijo este procedimiento?
«Le dije que la mamá se iba a operar porque me quería sacar guatita. Después quiso saber si era peligroso y le dije que me tenía que ayudar vistiéndose solo. Él es un siete. Anoche me preguntó si estaba bien, regular o mal y cuándo me sacan la faja porque lo único que quiere es dormir abrazado a mí, jajajá. Lo que más le ha chocado es que no dormimos abrazados. Es muy tierno».
Desde la buena experiencia que está viviendo, Azzartt reflexiona que hay mujeres «que se operan y lo hacen todo muy rápido. Se arriesgan mucho. Creo que esperar y organizarse bien va a dar mejores frutos. También hay que investigar la clínica, el doctor y me fijé que estuvieran registrados en la Seremi. Fui muy busquilla».


