Empecé a interesarme por la programación, así que investigué y me atreví, cuenta ex mecánico
La restauración, que también incluyó alconvento contiguo, dotó al conjuntode integridad estructural y una redcontra siniestros.
Los estereotipos que rodean a la industria pueden disuadir a muchos de considerar una carrera en este campo, lo que contribuye al déficit de talento. Eso se suma a una alta tasa de deserción y la falta de certificaciones y especializaciones, advierte Vania Varetto, directora de Marketing de Coding Dojo Latam: «Las carreras y profesiones en TI se perciben como áreas de alta complejidad en comparación con otras opciones académicas, lo que afecta la cantidad de graduados disponibles. Además, una vez que los estudiantes se gradúan, a menudo carecen de las certificaciones y habilidades especializadas necesarias para enfrentar los desafíos específicos».
Aunque una carrera universitaria ligada a la informática evidentemente abre de par en par las puertas a este mundo, hay vías alternativas para llegar a esta industria. Así lo evidenció Nicolás Hernández (30), quien pasó de ser mecánico a desarrollador web de la empresa Glasstech. Su carrera, cuenta, ya no le gustaba y decidió inscribirse en la academia de talento digital Desafío LATAM, donde cursó un bootcamp intensivo de un año; con su diploma en mano, tardó una semana en conseguir trabajo.
«Estaba en una especie de nube cuando empecé a interesarme por la programación, así que investigué y me atreví. Hoy veo todo lo que tiene que ver con el diseño del sitio web de la empresa, desde el front, hack, base de datos, entre otras cosas», relata.
«Los bootcamps son programas de formación intensiva y práctica diseñados para enseñar habilidades específicas en un corto período de tiempo. No reemplazan a las universidades, pero te preparan con conocimientos necesarios para ingresar al campo laboral», destaca Diego Arias, socio fundador de Desafío Latam.
«Hay muchas opciones para desarrollar una carrera ligada TI, pero también hay que seguir especializándose a través de la formación continua», subraya Caio Arnaes, director asociado de Robert Half Chile.


