Incendio forestal en Tirúa se combate en medio de balazos y con apoyo de militares
La tarde del domingo el siniestro se iniciócon 19 focos ocurridos al mismo tiempo yabarcando varios kilómetros a la redonda.Estamos hablando claramente de un actoplanificado, sostiene el presidente de Corma.
Los bosques cuentan con decenas de cámaras térmicas con inteligencia artificial, capaces de distinguir entre el humo doméstico que genera una cocina a leña, por ejemplo, de un foco de incendio forestal. Si detecta un incendio, se activa una alarma. Aquella noche, a la hora señalada, y abarcando varios kilómetros a la redonda, se activaron nada menos que 19 alarmas por 19 focos simultáneos.
Planificado y concertado
«¡19 focos simultáneos», recalca alarmado, como si aún no fuese capaz de concebir la cifra Juan José Ugarte, presidente de la Corporación Chilena de la Madera, Corma. «Nunca antes habíamos visto esta cantidad de focos simultáneos.
Nunca. Cuando hablamos de 19 focos en varios kilómetros, estamos hablando claramente de un acto planificado. Planificado y concertado».
La ciencia, argumenta Ugarte, respalda lo que dice. Según Conaf, para que un incendio se produzca tiene que generarse un calor de 300 grados centígrados. «El calor atmosférico por sí solo no puede generar un incendio», explica. Tiene que haber, por lo tanto, una ignición inicial y en el 99% de los casos, esa ignición es provocada por el hombre. «De ellas, el 55% corresponde a incendios intencionales. ¿Cómo se da esta intencionalidad de acuerdo a nuestra experiencia? Con artefactos incendiarios con un retardador, de manera que lo programan para que detone a cierta hora, lo que les da tiempo a los delincuentes para escapar».
Otra razón para pensar que se trató de un acto deliberado es el instante elegido para iniciar el incendio. «A esa hora, a las 19:45, no pueden, por norma, despegar los aviones que combaten los incendios. Por la falta de luz», explica Ugarte.
A lo que se le sumó una dificultad extra, debido a un contexto de inseguridad general en Tirúa durante ese fin de semana.
Disparos
«Tanto el sábado como el domingo se registraron disparos en la zona de Tranaquepe (ubicado algunos kilómetros al norte de Cardal, a un costado del lago Lleulleu), donde Conaf combatía otro incendio forestal», cuenta el presidente de Corma.
«Los disparos impidieron que los aviones despegaran. Entonces, cuando se inició el incendio en Cardal, estaba más que claro que no estaban las condiciones para enviar a los brigadistas a trabajar, sin apoyo aéreo, sin luz natural, y con disparos, a menos que tuviesen el apoyo de fuerzas de seguridad».
Como consecuencia, aquella noche el incendio avanzó sin pausa y sin que nadie lo combatiera, hasta bien entrada la madrugada del lunes, cuando personal de Carabineros y de la Armada comprometieron su apoyo a los brigadistas.
«Que los militares tengan que proteger a los brigadistas es una cosa de locos, algo que no cabe en la cabeza», dice Ugarte.
«Pero desde que ellos intervinieron, no se escucharon más disparos. La labor de los militares consiste en proteger un perímetro externo, para que no ingrese ninguna persona extraña al lugar donde se combate el incendio (que hasta la tarde del martes había consumido 300 hectáreas)».
María Eugenia Hinojosa, supervisora de incendios de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones, dice que las nuevas circunstancias no son nuevas, pero que esto se trata de otra escala. «La temporada pasada algunos de los aviones recibieron impactos de bala peritados por la PDI, y si bien ha habidos incendios multifocales, 19 focos simultáneos es demasiado», asevera. «Ha sido muy difícil trabajar en el incendio de Cardal, ya que ante todo debemos preocuparnos por la seguridad e integridad de nuestros brigadistas y pilotos. No puede ser, no es tolerable que se busque atentar contra la vida de los brigadistas forestales».
El incendio en Cardal se encontraba, hasta la tarde del martes, contenido. En su combate trabajaban, de Corma, 9 brigadas terrestres, además de seis helicópteros y seis aeronaves. Conaf aportaba una cifra similar de brigadistas.


