Quedó atrapado en sus redes, frente a Constitución
Dueño del barco que lo pescó dice que necesitaron diez hombres y tres horas de trabajo para subirlo a bordo.
Los primeros rayos del sol alumbraban la costa de Constitución cuando la embarcación pesquera Agustín Daniel de la familia Díaz, con seis generaciones dedicadas al mar, encontró entre sus redes un tiburón de casi media tonelada y más de tres metros de largo. El registro de cuando llegó al puerto se hizo viral rápidamente, pues en un comienzo se creyó que era un tiburón blanco.
Agustín Díaz, de 43 años, es el patrón de la embarcación que capturó el tiburón. Cuenta que es parte de la quinta generación de los Díaz en dedicarse a la pesca de reineta en el puerto de Maguillines, en Constitución. El lunes, cerca de las seis de la mañana, relata, trabajaba junto a su padre, un tío y tres hijos, que sumaban un total de seis integrantes en su tripulación, cuando avistaron una sombra gigante en el agua.
«Estábamos cerca de 25 kilómetros mar adentro levantando las redes. Miramos un poco más al sur y se veían unas boyas moviéndose hacia abajo. Ahí mi hijo dijo que venía una mantarraya gigante; el otro dijo que era un pez luna y yo me asombré y les dije que era un escualo. A la vista pensé que era un tiburón blanco», relata.
Agrega que necesitaron la ayuda de otra embarcación y cuatro hombres más, diez en total, para armar un sistema de remolque que logró sacar al gigantesco escualo en cerca de tres horas de esfuerzo. Luego, en el puerto fue procesado y vendido a los comerciantes.
«Nunca imaginamos encontrarlo. Ojalá nunca más pase porque la sufrimos. La pesca artesanal de reineta es nuestro sustento y esto fue una sorpresa. Cuando llegamos al puerto se llenó de gente para verlo porque era impresionante. Lo que se pesó (para comercializar) fueron 360 kg, pero completo pesaba más de 450 kg y medía como tres metros y medio», detalla el pescador.
No era un tiburón blanco
Ante la viralización del video que mostraba al gigantesco pez siendo bajado en el puerto, Sernapesca inició una investigación respecto a la captura en la que contrastó con especialistas registros de la dentadura y partes del pez. Esto debido a que el tiburón blanco se encuentra en estado de conservación «vulnerable» y en Chile, el Decreto Supremo del Ministerio de Economía, Fomento y Turismo N° 81 del año 2009, prohíbe de forma permanente su captura.
Sin embargo, luego de los análisis, concluyeron que se trataba de un tiburón mako o marrajo (Isurus spp). «Los expertos coinciden en que los dientes expuestos en las fotografías son con forma de colmillo, típico de los makos, en cambio, los dientes de los tiburones blancos son triangulares y aserrados lateralmente» detalló Andrea Alfaro, directora regional de Sernapesca en el Maule.
Tiburón mako
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) categoriza como «en Peligro» el estado de conservación del tiburón marrajo o mako. Esto hace que su captura esté regulada al detalle, al igual que su comercio internacional.
«Si bien el tiburón mako no tiene prohibición de captura, se han implementado planes de reducción del descarte, donde se establecen medidas, como la devolución obligatoria. Lo anterior con el objetivo de minimizar la mortalidad por pesca de condrictios (peces) cuya captura no es retenida e implementar protocolos o directrices para la liberación de los ejemplares capturados que no son utilizados», comenta el biólogo marino y divulgador científico Nicolás Pérez (nico_olasp en Instagram).
«Mediante la Ley 20.525 que en 2011 modificó la Ley de Pesca en relación con tiburones. Dispone que se prohíbe la mutilación de las aletas de cualquier especie de tiburón, una acción que se denomina aleteo o finning, a bordo de las naves», detalla el biólogo. Este punto tendría vital importancia en la conservación de los tiburones makos, pues estos especímenes en ocasiones son capturados, desprendidas sus aletas y luego desechados al mar.
Mercado del mako
El biólogo marino Ignacio Contreras, especialista en tiburones y presidente de la ONG Nucleo Pintarroja (@nucleopintarroja en Instagram), indica que el mako no tiene prohibición de comercio en Chile, pero usualmente es comercializado de manera irregular bajo nombres ficticios como «albacorilla».
«Como es parecido a la albacora, lo comercializan maquillándolo como albacorilla, pero eso es ilegal. Sernapesca posee una nómina de nombres con las que puede ser comercializado y son mako o tiburón marrajo. Si bien no es peligroso su consumo, ya que los niveles de metales pesados son parecidos entre las especies, su sabor es distinto», detalla.
Sobre el desprendimiento de las aletas, comenta: «Existe una demanda de las aletas en China por la famosa fabricación de una sopa con ellas, pero el aleteo es una práctica inhumana y que además desaprovecha el 95% del pez ya capturado, pues se conservan solo las aletas y lo demás se arroja al mar. Al obligar a los pescadores a llegar con el pez completo al puerto, además se regulariza su pesca al ocupar más espacio en las embarcaciones», finaliza.


