Defensor de Everton cuenta cómo superó sus pensamientos negativos con ayuda de un sicólogo
Felipe Campos (30) aclara que no suele dar muchas entrevistas, pero que hizo esta excepción para transmitir un mensaje. «No acostumbro a hacer este tipo de conversaciones, pero creo que es algo tan necesario. Después de lo que dije el jueves pasado me llegaron muchos comentarios, entonces creo que este puede ser el empujoncito para que la gente que lo está pasando mal pueda pedir ayuda», dice el defensor de Everton.
Ese jueves por la noche, el pasado 23 de noviembre, Campos reapareció en la oncena titular después de más de dos meses y anotó el primero de los goles del triunfo 2-0 sobre Palestino en La Cisterna. Celebró su tanto con lágrimas en los ojos y después tuvo una emotiva confesión en la entrevista post partido durante la transmisión.
«Tuve una lesión tras otra y no entendía el por qué. Me refugié en mi familia. De repente todos tenemos problemas y no buscamos ayuda. Yo la encontré gracias a un amigo muy especial, José Mena», dijo Campos todavía emocionado.
¿Quién es José Mena y cuál es su relación con él, Felipe?
«José Mena es mi sicólogo deportivo y mi amigo. Nos conocimos en Colo Colo cuando llegó Mario Salas (2019), era el sicólogo del grupo entero. Él siempre me decía que el futbolista debía tener un sicólogo para soltarse y contar cosas. Por circunstancias de la vida, él es de la Quinta Región entonces mantuvimos la amistad, nos juntamos. Y como tenía la confianza, le pedí trabajar juntos».
¿Las lesiones recurrentes lo llevaron a buscar un sicólogo?
«No fue una lesión extrema y uno tiene que entender que las lesiones son parte de, trabajamos con el cuerpo. Pero no me lesionaba por falta de cuidado, soy muy profesional. Eran cosas chicas, un desgarro, una contractura. Me recuperaba y me lesionaba de otro y ahí uno se empieza a cuestionarse si estás haciendo el trabajo bien. Fui a hacerme exámenes, fui al dentista, busqué. Llegué a la conclusión de que lo débil en mí no era lo muscular, sino la mente. Nunca me había pasado y eso que viví lo mejor y peor con Colo Colo, como ser campeón y pelear el descenso. Pero en esos momentos nunca sentí miedo».
¿Podría explicar qué sintió esta vez?
«Me constaba encontrar respuestas y llegó un momento en que dije voy a abrir el corazón. Hablé con un par de amigos y profes cercanos y les mencioné la palabra miedo. Tenía la palabra miedo en la cabeza, en el sentido de pisar una cancha, entrar y lesionarme. Cuando me di cuenta de que sentía miedo dije algo me pasa. El paso más importante es obviamente decirlo porque te sacas un peso de encima y a partir de eso buscas ayuda».
Ese día ocurrió hace aproximadamente dos meses. Después de un entrenamiento, Campos llegó a casa y le contó lo que le pasaba a su señora. «Traté de guardármelo lo que más pude porque no quería traspasarle esa carga. Pensé que me la podía, además tenemos familia y no quería que ellos vieran eso. De hecho, sólo lo hablé con un amigo antes de contarle a mi señora. Decidimos sacarlo adelante juntos, ese fue el punto de inflexión», recuerda el ex zaguero de Palestino.
¿Y cómo le ha ido con el sicólogo?
«Me siento bien, con confianza, pero obviamente tengo que seguir trabajando. La manera de trabajar de José quizás es un poco distinta, te da confianza y está contigo siempre, en los entrenamientos, pre partido y post partido. Aunque sea un minuto, un audio al día, estamos siempre conectados. Hacemos sesiones por Zoom porque él está trabajando afuera de Chile y nos propusimos metas a corto y largo plazo, que sean controlables. Hay cosas que no dependen de uno, como por ejemplo, el jugar. Por mucho que te sientas bien y quieras, al final depende del profe. Todos, pero quizás el futbolista más, tenemos pensamientos negativos, pero debería ser al revés. Hay que buscar lo positivo y sacar fuerza a partir de ahí».
¿Lo suyo no alcanzó a ser depresión, cierto?
«No soy quién para decir si tuve o no, pero creo que no fue eso ni estrés. Fueron circunstancias pequeñitas que se juntaron hasta que exploté. Creo que le pasa a mucha gente. Y no por ser machista, pero de repente el hombre trata de aguantarse todo y decir yo me la puedo, no necesito ayuda. Y no es así. Uno no es menos hombre por pedir ayuda. Al contrario, el haberlo comentado el otro jueves me hace más hombre que no contarlo».
¿Cómo ve el tema de salud mental en el fútbol chileno?
«En los tres equipos que he estado en Chile hay sicólogo y me parece bien porque todos los clubes deberían contar con esa área. La cabeza tiene incluso más importancia que la parte técnica, táctica y física. Pero un equipo son 30 jugadores, 30 mentes distintas, algunos adultos, otros niños. Sería bueno que pudiesen estar en el día a día con ellos. Y también tiene que haber un complemento. Uno puede tener diez sicólogos trabajando en el club, los mejores del mundo, pero si todos los jugadores te dicen que están bien de la boca para afuera tampoco puedes obligarlos. Al final depende del jugador querer contar las cosas, abrir el corazón y decir me está pasando esto».
Campos tendrá una nueva oportunidad para sumar confianza este sábado a las 20.30 horas, cuando Everton reciba a OHiggins en Viña del Mar.


