Se puso con sus joyas en el Mercado Aguas Blancas, en Maitencillo
Aparte de vender aprovecha de descansar un poco con su hija Emma. Espero ganar para pagar la cabaña y el puesto, asegura la también orfebre.
Muchas personas están, por esta fecha, contando los días, e incluso las horas, que les quedan en sus trabajos antes de salir de vacaciones. Un gran número sueña con la playa y si bien su cuerpo está en la ciudad, su mente ya está cerca de la costa. En ese escenario, Ingrid Parra encontró la forma de hacer las dos cosas al mismo tiempo. Se fue con su emprendimiento a la playa y aprovecha de trabajar y vacacionar un poquito.
La actriz está dedicada hace un buen tiempo a la confección de joyas (@ingridparrataller en Instagram), incluso tiene un puesto en el Mall Vivo Panorámico, en Providencia, donde ofrece sus productos hechos a mano, pero claro, en el verano la actividad y el público bajan notoriamente en Santiago por lo que decidió moverse.
«Estoy en Maitencillo. Es una feria que se llama Mercado Aguas Blancas y que es de emprendedores de distintos lugares del país. Exponemos nuestro trabajo, claro que no con los valores de una feria artesanal donde son mucho más económicos. Estamos mostrando nuestros productos, que en su mayoría están confeccionados en Chile por nosotros mismos. Esto partió el lunes y dura hasta el domingo», detalla Ingrid.
¿Cómo se le ocurrió esto de moverse a la playa?
«Hace tiempo que estoy trabajando en estos mercados o bazares. Para Navidad estuve en Alonso de Córdova. Comprenderás que en enero y febrero Santiago esta muerto, nadie va a comprar (al local), así que como cualquier emprendedor hay que salir a buscar las lucas, en busca de los clientes».
¿Dónde se queda?
«Tengo la suerte que una de mis grandes amigas se vino a vivir a Maitencillo. Ella tiene su casa y, aparte, tiene una cabañita que arrienda así que me aseguré altiro con su cabaña y se la arrendé, porque es su negocio. Estoy ahí con otra emprendedora de la feria, de Emporio Natural, que tiene cositas naturales para la cara. Estamos a 10 minutos de la feria».
¿Cómo es su día de trabajar/vacacionar?
«La feria tiene un horario bastante agradable, desde las 12 hasta las 9, así que nos levantamos -yo estoy con mi hija Emma-, tomamos desayuno, organizamos el día y cocinamos para llevarnos el almuerzo, porque son vacaciones pero no podemos gastar tanto tampoco. Después de eso nos vamos».
¿Qué tal las ventas?
«Leeeentas, leeeentas. Es entendible porque lunes y martes tampoco hay tanto veraneante acá en Maitencillo. Espero que desde el jueves al domingo mejoren. Igual yo el puesto lo estoy compartiendo con Ale Dagnino, que es una orfebre de Viña. Trabajamos las dos y está su hija, que es más grande, y así puedo salir con la Emma y caminar por la playa, para que sea trabajo y vacaciones, una mezcla muy rara, y para sacar a la gorda que se distraiga».
Compartir el puesto también ayuda a que no sea tan pesado.
«Sí, nos compartimos y, por ejemplo, este miércoles se va a quedar la hija de la Ale, la Isi. Le pagamos para que se quede en el bazar y yo ir por la costa a pasear con la Emma».
Imagino que la idea es, por lo menos, recuperar los costos.
«Exacto, espero que se pague la cabaña y el puesto, porque uno arrienda el puesto del bazar. Que se paguen los costos, con eso estoy feliz, y el IVA, porque yo no entiendo por qué el IVA para los emprendedores es tan caro».
¿Hasta ahora ha tomado algo de sol?
«La verdad, ha estado nublado. Me quemé estilo camionero, con la marca de sol en el cogote y sería toda mi quemada, jajajá. Es que ha estado nublado parejo, lo que es rico igual si estás en un bazar trabajando, porque hay menos calor».
¿Piensa ir a alguna otra feria en el verano?
«Estoy averiguando otras ferias para febrero, también en la playa para cambiar el ambiente santiaguino, claro que depende de cómo nos vaya en esta».


