Gobierno argentino aplicó el protocolo antipiqueteros
Fuimos a una fábrica, a una estación de servicio y estaban todos trabajando, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.
Desde las 8 de la mañana de este miércoles, comenzó el operativo policial para abordar el primer llamado a manifestación general contra las medidas impulsadas por el presidente Argentino Javier Milei. A mediodía, una vez iniciada la manifestación, «Clarín» reportó locales comerciales abiertos en el Gran Buenos Aires, aunque la situación era distinta en el centro, «donde desde antes del mediodía, por temor a destrozos y para evitar problemas, varios de ellos empezaron a bajar sus persianas», informó el medio argentino sobre la convocatoria realizada por la Confederación General del Trabajo (CGT), con una duración de 12 horas y la adhesión de sindicatos, diversas organizaciones, sectores de oposición, entre otros.La movilización tenía como objetivo protestar contra el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) para legislar en situaciones de emergencia sin pasar por el congreso, y la ley Ómnibus, que conforman el paquete de medidas pro-mercado impulsado por el gobierno argentino, según informa Infobae. Cuando la manifestación llevaba más de media hora de puesta en marcha, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, comunicó a la prensa que había recibido imágenes de todo el país y que estaba «todo abierto y todos trabajando. Fuimos a una fábrica, a una estación de servicio y estaban todos trabajando, es el país que trabaja, que no quiere seguir con extorsiones, así que muy contenta», sostuvo. En la mañana había sido más enfática en su cuenta de X. «Sindicalistas mafiosos, gerentes de la pobreza, jueces cómplices y políticos corruptos, todos defendiendo sus privilegios, resistiendo el cambio que decidió la sociedad democráticamente?», publicó.
Medidas
En la misma jornada, según informó CNN, el ministerio de Seguridad emitió un recordatorio del «protocolo para el mantenimiento del orden público ante el corte de vías de circulación», conocido como decreto antipiquetes o antibloqueos. El transporte público funcionó hasta las 19 horas, hubo cortes de acceso en puentes y calles, demás de la cancelación de 267 vuelos por parte de Aerolíneas Argentinas y la reprogramación de otros 26. El gobierno ejecutó un amplio operativo de seguridad. Un cordón de miembros de la Prefectura Naval Argentina (PNA) y la Policía Bonaerense cercaron los accesos al Puente Pueyrredón hacia la Capital Federal. En la movilización con destino al Congreso se presentó un desafío: cómo abordar la protesta y aplicar el protocolo antipiquetes para evitar cortes en la mayor cantidad de puntos posibles. Waldo Wolff, el ministro de Seguridad, según «La Nación», apuesta a favor del diálogo con los sindicatos y organizaciones de izquierda para «ordenar la movilización», habilitando ciertas vías e impidiendo bloqueos en accesos fundamentales, «como la 9 de julio» o el «Metrobus». El balance, según el medio, lo califican de positivo. El canal TN consignó que las autoridades argentinas informaron 40 mil personas en la marcha. Los organizadores de la marcha estimaron en 200 mil los asistentes.


