Por su edad, no iría a la cárcel, aunque arriesga internación cerrada de hasta ocho años
El menor no tiene antecedentes penales y, según medios colombianos, vive con una tía. La policía busca a un tal Jhon Estiven. La víctima, Miguel Uribe Turbay, sigue grave.
«Miguel sigue luchando fuertemente por su vida», dijo María Claudia Tarazona, esposa de Miguel Uribe Turbay, el precandidato presidencial que sufrió un intento de homicidio este sábado en Bogotá, Colombia. Tarazona agregó que la información sobre la evolución de Uribe Turbay será entregada por el hospital Fundación Santa Fe Bogotá. «Les ruego acepten y respeten nuestro silencio», concluyó.
En resumen, comunicó el hospital este domingo, su «estado reviste la máxima gravedad y el pronóstico es reservado». Uribe Turbay, quien también es senador, recibió dos balazos, uno en la cabeza, que se le alojó en la zona occipital, y otro en la pierna izquierda. Por ambas fue operado.
Joven sicario
Las motivaciones de la intentona son desconocidas, sin embargo, la investigación ha avanzado relativamente rápido. El autor de los disparos aparece en los videos empuñando la pistola, y tras disparar, se le ve huyendo de la escena por una calle mientras es perseguido por el aparato de seguridad de Uribe Turbay. En el registro se le ve cojeando, pues recibió dos balazos en la pierna. En un momento se detiene, se da vuelta y amaga con disparar a sus perseguidores.
Metros más adelante es detenido y tirado al suelo. Allí, según la revista «Semana», grita: «Yo lo hice por plata, por mi familia. Perdón, lo hice por plata, por mi familia». Además, reducido en el suelo, vocifera: «Yo les voy a dar los números (de quienes lo contrataron para cometer el sicariato). Déjenme levantar y déjenme darles los números. Si no me sueltan? necesito darles los números».
Hay dos sospechosos que la fiscalía busca. Uno es una mujer que habla cercanamente con el adolescente minutos antes del ataque -su foto circula profusamente por redes sociales- y el otro es un tipo llamado Jhon Estiven. Trascendió una captura de pantalla del celular del menor, donde aparece un diálogo con este sujeto. El menor le escribe: «Vamos a cobrarlo hoy, pero temprano». Jhon Estiven le responde: «Tiene que ser hoy sí o sí». El muchacho le contesta: «A la hora que sea (…) Cogemos cualquier Indriver (bus presumiblemente para huir)».
La fiscal a cargo, citada por «Semana», dijo que le parecía raro que el menor cometiera un acto como éste a pie. En ocasiones similares, los sicarios se movilizan en moto para huir rápido.
Pistola Glock
El muchacho usó una pistola marca Glock calibre 9 mm, de origen austríaco. En el mercado negro, dice «Semana», puede tener un valor de cinco millones de pesos colombianos, aproximadamente un millón 130 mil pesos chilenos. Se trata de un arma muy utilizada por las fuerzas armadas. «El Tiempo» dice que es un arma inusual en la comisión de sicariatos.
La información personal sobre el menor es confusa. Supuestamente se llama Juan Sebastián Rodríguez Casallas. Tiene 14 años -en algunos medios se dice que son 15- y viviría con una tía. Su madre habría muerto hace varios años y su padre reside fuera de Colombia.
El debate sobre cuál podría ser su futuro judicial en caso de ser condenado se abrió de inmediato en Colombia. Hay que ver la evolución de Uribe Turbay: si el delito es homicidio o intento de homicidio. El muchacho no tiene antecedentes penales. Entonces según la ley colombiana no iría a prisión. Sí a un régimen de internación especial con privación de libertad por hasta ocho años, informó el diario «El Tiempo».
«Errores del pasado»
El hecho conmocionó a Colombia, que vive un ambiente de mucha hostilidad política. El país sufrió en el pasado los asesinatos de candidatos presidenciales a manos de sicarios.
Miguel Uribe Turbay ha sido un férreo opositor del presidente de Colombia, Gustavo Petro. Por eso se intoxicó el ambiente. «Debo rechazar los intentos de utilización política. Me parecen asquerosos, de truhanes, de ratas de alcantarilla. No podemos hablar, sospechas tenemos todos. Yo tengo las mías?», dijo Petro. Y en tono más conciliador, concluyó: «No podemos repetir los errores del pasado».


