Arquero compró bebida mientras jugaba y rayó pintura de sus amigos en foto de la formación
El histórico golero disfrutó su esperado adiós oficial al fútbol con sus amigos y, por supuesto, alentó el show hasta el final desde su arco.
Conserva el estilo. Mantiene su personaje. Siempre será el mismo Loco Peric. Este sábado realizó su despedida del fútbol profesional con un partidazo entre figuras locales. Hubo risas, buena onda y travesuras del estilo que siempre lo caracterizó: irreverente, atrevido y espontáneo.
La pichanga enfrentó a los mejores amigos de Nicolás Peric contra los mejores de Esteban Paredes, su eterno rival en el profesionalismo, ya que le marcó 17 goles en duelos oficiales. Este no fue la excepción.
El partido todavía ni empezaba y el Loco ya hizo de las suyas con una de sus tan recordadas artimañas, cuando repitió su clásica talla de rayar la pintura de un compañero en la foto de la formación, parado justo detrás de otro que se agacha. Lo hizo con varios, aunque el periodista Cristián Sánchez, colega suyo en ESPN, fue uno de los que más lo sufrieron.
Todo indicaba que sería la noche del portero, con espectaculares tapadas y mostrando su talento que lo hizo reconocido, pero Jaime «Pajarito» Valdés se despachó con un golazo al ángulo derecho superior del meta, desde 30 metros para dejar a Peric muerto de la risa al primer minuto de juego.
Valdés no perdonó a su amigo y otros como Esteban Paredes, Gonzalo Fierro, Leonardo Monje tampoco tuvieron piedad para decretar el 5 a 4 definitivo del partido, con auténticos golazos de cada uno de ellos que dejaron más loco al Loco.
Entre los amigos de Peric se robaron la película con golazos Gerardo «La Vieja» Reinoso, Waldo Ponce (con gol en contra también), el hijo del portero festejado Mateo «Toto» Peric, y el mismo Nico Peric, que hizo dos de penal.
El espectáculo siempre fue del arquero Peric, dejando joyitas como al minuto 16, cuando se acercó a comprar bebidas cerca de su portería mientras el partido estaba en juego, generando un ambiente lúdico y entretenido en el estadio Fiscal de Talca.
Los que se dieron cuenta no paraban de reír con sus maniobras dignas de su mejor época en la liga chilena.
«Debuté en esta cancha en el año 1997 y desde ahí hasta este día ha sido una muy hermosa carrera, ha sido una linda historia y estoy súper agradecido», dijo en primera instancia a Zapping TV, emocionado tras el duelo, al borde de las lágrimas.
Otra figura que lo acompañó y aportó al espectáculo fue el artista urbano Marcianeke, a quien la gente lo pedía a gritos para que ingresara a la cancha desde la banca de suplentes.
El técnico de los amigos de Peric, Jorge «Peineta» Garcés, no tenía idea dónde utilizarlo, así que lo alineó entre los delanteros a ver si algo provocaba su presencia en cancha.
«Estoy feliz, muy contento de la gente que me acompañó, contento de mi carrera, de mirar para atrás y decirle a mi vieja en el cielo: ‘Mamá, gracias, lo logré. No querías que me dedicara a esto, pero mira el lugar donde estoy para retirarme'. Se lo dedico a mi familia», dijo Peric al final.


