El chileno dejó sangrando y con un ojo hinchado a Nonito Donaire, que le ganó el cinturón peso gallo de la WBA
El boxeador chileno Andrés Campos tuvo una de esas noches que no se repiten muy a menudo. Disputó el título mundial interino de la categoría gallo de la Asociación Mundial de Boxeo (WBA) en Buenos Aires contra el filipino Nonito Donaire, con la clara opción de cumplir su sueño de ser campeón del mundo, pero un pequeño movimiento tuvo graves consecuencias para su cometido. Un golpe de su cabeza contra el párpado derecho del oponente finalizó la pelea en el noveno round, y tras revisar los puntajes, terminó como perdedor y no culminó el total del combate.
El chileno de 28 años sabía que iba perdiendo en el puntaje, por lo que ya en el noveno asalto salió al ataque de lleno, buscando el nocaut en los doce minutos que le quedaban de pelea ante el filipino para coronarse campeón.
Inició el round con jabs y bien posicionado en el medio del ring, intentando cambio de guardia y evadir los golpes rápidos del oponente. Una lluvia de golpes de Campos fue recibida con buena guardia de Donaire, que buscó refugio en las cuerdas y en el agarre cuerpo a cuerpo. Pero, cuando el árbitro Luis Pabon los separó después de estar tomados, Campos atacó con un recto de derecha y un gancho al abdomen de izquierda, momento en el cual el impulso hacia adelante lo llevó a chocar cabeza con cabeza con Donaire. El filipino lanzó un golpe para alejar a Campos y avisó inmediatamente al árbitro para que le revisara el ojo. No veía nada.
«I cant see», dijo el filipino, justo cuando el reloj marcaba los dos minutos del noveno round, de los doce que disputarían a tres minutos cada uno.
Tiempo fuera pidió el referee: «Se chocaron con la cabeza, no puede ver», describió a los jueces presentes.
«No puedo ver», le repetía Nonito, en un perfecto espanglish. «Si, lo sé, lo sé», le asentía el árbitro para que estuviera tranquilo.
«Me dice que no puede ver. Que suba el médico», confirmaba Pabon, mientras lo posicionaba en su rincón y el chileno lo miraba impaciente desde el esquinero contrario.
«Si no puede ver tengo que parar la pelea y vamos a las tarjetas. Sí, dice que no puede ver, se chocaron con las cabezas. Lamentablemente, vamos a las tarjetas. Yo vi que fue con la cabeza. Okey, se acabó la pelea. Vamos a los puntajes, fue accidental», sentenció junto con los jueces el árbitro.
En ese momento la cara del santiaguino se desfiguró, se decayó por la pena y no pudo evitar reflejarlo en su rostro. El filipino se acercó a él, a entregarle palabras desde la experiencia de un boxeador de 42 años, y que, además, sabía que las tarjetas le favorecerían, según su lectura del combate.
A Andrés Campos no le sacaba nada la rabia del cuerpo, combinada con tristeza y frustración por lo sucedido. Su equipo intentaba hablarle en su esquinero, pero la mirada perdida reflejaba lo nublado del momento para él.
La predicción de Donaire no fue errada y los jueces lo decretaron campeón interino, frente a la desazón del chileno que aplaudía a su lado, mostrando su espíritu deportivo frente a todo y entendiendo que no fue culpa de su rival.
«Gracias WBA argentina por la oportunidad, disculpen porque esto haya pasado, quería mostrarle mi corazón y espíritu guerrero a Argentina. Quería darles lo mejor, quería emocionar a la gente. Quiero decirles gracias por su apoyo, en la siguiente daré mi máximo y haré lo mejor, pero gracias por esta ocasión, Argentina», comentó Donaire al finalizar el encuentro. El chileno no entregó declaraciones en el ring.


